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Un cliente agradecido

Dicen por ahí que George Clooney es un tipo al que le gusta dar buenas propinas. Y si no que se lo pregunten a los camareros y camareras de Londres, ciudad en la que ha fijado recientemente su residencia a la espera de que nazcan sus hijos gemelos, fruto de su matrimonio con la abogada libanesa-británica Amal Alamuddin. Pues bien, hace unos días el popular actor y director de Hollywood fue visto cenando en compañía de su embarazadísima esposa en el restaurante Electric House, situado en el famoso barrio de Notting Hill. Según apuntan algunas informaciones, Clooney quedó tan satisfecho con el servicio que decidió dejar una propina de 115 libras esterlinas (unos 140 euros) cuando la cuenta era de tan solo 255 (300 euros), lo que equivale prácticamente al 50% del pedido. «Tal acto de generosidad hizo que los ojos de la camarera se llenaran de lágrimas», revela alguien que fue testigo del bonito gesto del protagonista de Abierto hasta el amancer. «George se sentía en la cima del mundo. No paraba de tocar afectuosamente el estómago de su esposa y decir que no podía esperar a que nazcan los gemelos».

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