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Noche de Shonda

Antes de ponerme a rebuscar entre la basura hollywoodiense, permitidme detenerme un instante para darle las gracias a los lectores que se han molestado en felicitarme a través de las redes sociales por mi trabajo. ¡No iba a ser todo gente rajando de Ramón Cudeiro! Ya podéis pasar por redacción a por vuestros cheques. Eso sí, suerte a la hora de intentar cobrarlos.

La que es infinitamente menos agradecida que yo es Shonda Rhimes, creadora de muchas de las basuras culebronescas de las que, al menos en España, se alimenta el canal Divinity –que si Anatomía de Grey, que si Scandal, que si Cómo defender a un asesino, que si La casa de mis sueños… vale, esta última no es culpa suya, pero es un peñazo–, y que en los años que viene ejerciendo de charcut… esto, de showrunner, se ha labrado la fama de dejar más cadáveres por el camino que Vito y Michael Corleone juntos. No hay más que ver la reacción de absoluto pánico del actor Jesse Williams, que interpreta al doctor Jackson Avery en Anatomía de Grey –no me preguntéis quién es ese personaje, me duermo a los dos minutos cada vez que intento ver esa serie–, cuando su mujer Aryn Drake-Lee le pidió el divorcio hace menos de un mes… Que apenas tardara unos días en aparecen en público con otra actriz, Minka Kelly –si me permitís la generosidad de calificar como tal a la protagonista de The Roommate–, no era una exhibición de hombría, sino un intento alentado por sus representantes de ocultarse a Rhimes que, permitidme la metáfora culinaria, en realidad le gustan más las hortalizas que el marisco.

Normal que Williams se hiciera caquita encima, teniendo en cuenta lo que le pasó a una de las antiguas estrellas de la serie, T.R. Knight, cuando se le ocurrió, ¡oh Dios mío!, declarar públicamente su homosexualidad. Rhimes no se limitó a eliminar a su personaje de Anatomía de Grey, sino que hizo que le atropellara un autobús y lo destrozara hasta el punto de hacerlo irreconocible incluso para sus antiguos compañeros –solo le faltó añadir a un perro meándose encima suyo para parecer un cartoon de la Warner pasado de vueltas–… ¿Cómo no acordarse de aquel capítulo de Friends en el que los guionistas de Los días de nuestra vida eliminaban al personaje de Joey Tribianni haciéndole caer por el hueco del ascensor?

Héctor Adama

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