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The Hoff, The Man

En 1990, «Los vigilantes de la playa» era una serie barata de televisión que había fracasado en audiencia y había sido cancelada tras su primera temporada. En 2017, es una superproducción repleta de estrellones que homenajea una serie icónica de los 90. ¿Qué ha pasado entre medias? Ha pasado David Hasselhoff. El único que creyó en la serie, que la convirtió en la más vista a nivel global. Actor, cantante, meme y mito, lo mismo aparece en tu tele en una reposición que hace un cameo en el último éxito de Marvel.


En una imagen promocional de «El coche fantástico«.

Hasselhoff nació en 1952 en Baltimore. Pronto quedó claro que el chaval tenía inquietudes artísticas. Toda su vida académica está marcada por el amor a la interpretación y a la música. Estaba en todas las obras del cole y el instituto, y cuando tuvo que afrontar su futuro académico, no lo dudó: se matriculó, y posteriormente licenció, en artes dramáticas.

Su primer papel de relevancia le llegó pronto: el público americano le conoció durante 7 años como el doctor Snapper Foster en el culebrón diario de la NBC The Young & The Restless. Durante más de 800 episodios, alegró las mañanas a amas de casa, parados y autónomos.

Mientras, el actor buscaba oportunidades en el cine. En 1977 llegó uno de los papeles más recordados de su carrera. No por su importancia, ni porque estuviera brillante, sino porque Choque de galaxias (Luigi Cozzi, 1979) se convirtió en un título de culto. Una copia italiana de La guerra de las galaxias de lo más kitsch y verbenera. Hasselhoff interpreta al Príncipe Simon, un héroe galáctico que tira rayos por los ojos, y que se alía con la exuberante Stella Star, interpretada por la gran Caroline Munro. En el clímax de la película, se unirá a su salvadora para luchar contra los robots enemigos, con un sable de luz en sus manos y toneladas de rímel en sus ojos.


UNA DE LAS SERIES MÁS RECORDADAS DE LOS 80,

«EL COCHE FANTÁSTICO» SOLO DURÓ CUATRO TEMPORADAS



KITT, TE NECESITO

Tras cinco años en The Young & The Restless, era el momento de buscar pastos más verdes. Glenn A. Larson tenía entre manos una serie más que interesante llamada El coche fantástico (1982 – 1986). En la NBC tenían interés en el proyecto, y uno de los ejecutivos le ofreció el papel protagonista a David. El éxito fue instantáneo: la serie se convirtió en líder de su franja horaria, siendo especialmente popular entre la chavalada. No era de extrañar: se trataba de una serie de aventuras simple y limpia, con un protagonista carismático y atractivo y un gimmick memorable: KITT, el parlanchín ordenador de a bordo de un flamante y futurista Pontiac Trans-Am.

Que el coche tuviera siempre las mejores frases no parecía importar mucho al joven intérprete. Todos los actores invitados coinciden en describir a David como amable y simpático con todo el mundo. Feliz con el éxito de la serie, y con confianza para emprender otros proyectos, es aquí cuando comienza su infame carrera musical: es el motivo por el cual, en varios episodios, nuestro amigo aparece cantando, ya sea solo o en compañía de su primera mujer, Catherine Hickland.

El único momento en el que David entró en conflicto con los productores fue cuando nuestro amigo y su compañera Patricia McPherson –que interpretaba a la mecánica Bonnie– insistieron en que sus personajes tuvieran un romance, a lo que los showrunners se negaban. La respuesta fue sustituir su personaje por el de la recién llegada Rebecca Holden, la típica belleza americana con la que, hay que decir, no había la misma química. Hasselhoff presionó para el regreso de su amiga, y consiguió que McPherson volviera a la serie para las dos últimas temporadas.

El éxito de la serie convirtió a David en un ídolo juvenil. Tenía la capacidad de gustar a jovencitas, pero también de servir de role model a los chicos. Lo mismo podía aparecer en las páginas de un «Mortadelo» que de la «Superpop»: de hecho, fue en la cima de su popularidad cuando decidió emprender una segunda carrera como cantante, que le llevó a actuar en platós de toda Europa con su primer disco, «Night Rocker».

No cabe duda de que El coche fantástico es una de las series más recordadas de los 80. Sorprende saber que, en realidad, estuvo apenas cuatro temporadas en antena. Una cifra respetable, pero muy lejos de las duraciones que solemos asociar a las producciones más señeras de cada época.


Michael Knight, el protagonista de «El coche fantástico», inició el «culto Hasselhoff».


ESTRELLA DE SERIE B, O CASI

«El ladrón y la estrella», con Joan Collins.

Entre la tele y la música, a David no le quedaba mucho tiempo para otros proyectos. En los años de furor de El coche fantástico apenas actuó en un par de telefilms: El ladrón y la estrella (Rod Holcomb, 1984), en el que se liga a Joan Collins en pleno éxito de Dinastía, y el más divertido Terror en el puente de Londres (E.W. Swackhamer, 1985).

Cuando esa serie terminó, el actor trató de establecerse en la gran pantalla. Como tantos actores americanos antes que él, Hasselhoff volvió a encontrar un papel como protagonista… En Europa. Los italianos, siempre ellos, volvieron a acordarse de él. El director Fabrizio Laurenti tuvo la buena idea de emparejarlo con Linda Blair, otra actriz en horas bajas, para su film de terror Encuentro con la maldad (1988), vendida en su país como… una secuela de Posesión infernal (titulada allí, precisamente, «La casa»). En el reparto también aparece, de nuevo, Catherine Hickland: no nos extrañaría que el propio actor pusiera como condición la contratación de su mujer. El resultado es una película de horror cutre y rutinaria en la que los personajes entran en una casa encantada y van cayendo uno a uno: Hasselhoff encuentra su final empalado por un gran candelabro.


KITT 2000

Tras el fracaso de la primera temporada de Los vigilantes de la playa, Hasselhoff, contrariado, decidió refugiarse en lo que mejor se le había dado hasta el momento: hablar con coches. Knight 2000 era un intento de revivir la idea de El coche fantástico, trasladándolo al futuro. Era la excusa perfecta para llenar el nuevo KITT de gadgets y poderes aún más exagerados. Para involucrar al fan en el proyecto, en el piloto se cargaban al bueno de Devon. La idea no convenció, no hubo nueva serie, y fue distribuida como película en vídeo en el resto del mundo. El posterior telefilm Knight Rider 2000 y la serie El equipo fantástico no contaron con su aporte.


Alguien en EE.UU. debió pensar que la pareja tenía química, porque los reunió para No dispares (Max Kleven, 1989), una rutinaria película de acción sin nada que destacar que pasó desapercibida hasta por los videoclubes. Más divertida es Reto final (Mike Dileo, 1989), sobre todo por ver a nuestro héroe con mullet, sombrero vaquero y un puma de mascota, limpiando una ciudad sureña de moteros malos. Y además salen John Saxon y Bo Hopkins como líder de los malvados.

Además, el éxito de sus canciones en Alemania le llevó a tener un par de papelitos en horrorosas comedias como Locos novios II –rodada en Gran Canaria– o Ríete cómo puedas. Espantosos films a mayor gloria de otro actor americano, en este caso, Michael Winslow, alias «El de los ruidos de Loca Academia de Policía».

No dejó de hacer papelitos en series B a lo largo de toda su carrera. ¿La mejor? La locuela y risible Anaconda 3, un auténtico dislate a redescubrir para los amantes del cine chungo.

SU CARRERA COMO CANTANTE

Hasselhoff inició su carrera como cantante con el elepé «Night Rocker».


A pesar de ser tomado como poco menos que un chiste en su EE.UU. natal, lo cierto es que la carrera de David es bastante más nutrida que la de otros artistas más respetados. Lo más memorable de «Night Rocker» era su portada, con el actor subido en el capó de un coche muy parecido a KITT. El disco era bastante malo: a pesar de su título no contenía mucho rock, sino una colección de medios tiempos torpes y baladas con programaciones baratas. Aun así, vendió lo suficiente en el mundo germanoparlante como para garantizar una continuación.

Su mayor hit fue en 1989 con el tema «Looking for Freedom», del disco del mismo nombre. Un canto a la libertad inocente y de acabado netamente eighties. Se convirtió en el disco más vendido en Alemania ese año, consiguiéndole discos de platino en Austria, Alemania y Suiza. En la Nochevieja de 1989, apareció en televisión interpretando su himno sobre las ruinas del recién caído muro de Berlín. Muchos alemanes recuerdan ese momento televisivo con la misma intensidad e insistencia con la que nosotros recordamos la teta de Sabrina.

El resto de su discografía no llegó a semejantes alturas, aunque conservó su popularidad en Centroeuropa, grabando de manera regular. Está plagado de «joyas» similares: desde canciones en un español macarrónico a hits chochis o ridículos como «Crazy for You», una versión encubierta de «Y.M.C.A.». Su mayor hit en el nuevo siglo, no obstante, fue una versión de «Hooked on a Feeling», gracias a su espantoso vídeo, la mayor atrocidad jamás perpetrada ante una croma.



«LOS VIGILANTES DE LA PLAYA»

El cine seguía resistiéndose a David, con lo cual decidió aceptar un papel en una nueva serie que preparaba GTG Entertainment. Se trataba de la vida de un puñado de socorristas y personal de seguridad de una playa de Santa Mónica, California. Su atractivo radicaría en combinar escenas de acción, tramas románticas, secuencias musicales y cuerpos esculturales –tanto de ellos como de ellas–. Faltaba una cara reconocible para rematar el paquete.

Él fue esa cara. La NBC encargó una temporada completa, en la que destacó en su reparto Erika Eleniak, la primera vigilanta neumática. Por supuesto, también había carne masculina apetecible, en la figura del apolíneo Billy Warlock y el cachas David Charvet. Pero la audiencia no respondió, y su fracaso supuso la ruina del estudio, ya en una situación precaria. Los vigilantes de la playa terminaban su guardia tras una primera temporada.

Hasselhoff veía potencial en esta serie, y decidió apostar fuerte para que continuara. Invirtió parte de su dinero y se convirtió en productor ejecutivo. Ninguno de los grandes canales se interesó, y tuvieron que venderla por sindicación a las diferentes cadenas locales de los EE.UU. Era su modelo ideal: la serie consiguió ser rentable, y también se exportó a prácticamente todo el mundo. En la tercera temporada, con la incorporación de Pamela Anderson, las audiencias se dispararon. Conseguir un papel en la serie suponía convertirse en un sex symbol, como le pasó a Yasmine Bleeth, Carmen Electra o Donna D’Errico.


Sus cameos autoparodiándose en «Bob Esponja: La película»


El éxito de Los vigilantes de la playa impulsó al actor / productor a explotar más el filón. Así creó el spin-off Los vigilantes de la noche (1995- 1997), en la que Mitch Buchannon ayudaba a un amigo detective, en la primera temporada, a resolver casos, y en la segunda, a luchar contra las fuerzas del Más Allá. De vampiros a amebas gigantes devoradoras, aguantó dos temporadas llenas de disparates. Eso sí, demostraba que Buchannon era poco menos que un superhombre: si de día vigilaba la playa y de noche vigilaba la noche, ¿cuándo dormía nuestro héroe?

Nunca, puesto que siguió haciendo películas y grabando discos. En sus dos últimos años, la producción del show se trasladó a Hawái, con importantes ventajas fiscales que suponían hacer los episodios aún más baratos. Los últimos años de la serie también produjeron especiales y películas para vídeo, en las que se narraban historias más espectaculares y, en el caso de Hawaiian Wedding (2003), servía de coda y epílogo para la serie, con una pequeña reunión de los personajes más recordados.

MEME VIVIENTE

Tras once temporadas, Los vigilantes de la playa finaliza en el año 2000. Después estos años de intensa actividad, el actor decide tomárselo con calma y dedicarse a realizar papelitos y simpáticos cameos. En 2006, la NBC le ofrece el papel de jurado en el concurso America’s Got Talent, al que se dedica tres años, y que le mantiene en el ojo público. Cuando no es convocado de nuevo, recala en las versiones suecas y finlandesas del show.

Pero más relevante que su papel como juez de talent show es su posición como gag recurrente de la cultura pop moderna. En los últimos años, la nostalgia eighties y los propios errores de Hasselhoff le han convertido en poco más que un meme con patas. Desde un hipnótico GIF con su foto en tanga al vídeo viral en el que, borracho, destroza una hamburguesa bajo la mirada de su hija, Hasselhoff está en todas partes, ya sea por un motivo u otro.



HASSELHOFF CONSIGUIÓ QUE

«LOS VIGILANTES DE LA PLAYA»

FUERA UNA SERIE RENTABLE


En el cine, los primeros en reconocer este estatus de icono fueron los responsables de Bob Esponja: La película. Allí hacía un simpático cameo, al final del metraje, que reactivó su carrera. Desde entonces, le hemos podido ver vinculado a meme-films como Sharknado 3 y 4, Piraña 2 3D o Kung Fury, donde además interpretaba la mejor canción de su carrera: un número AOR llamado «Soul Survivor» que encajaría en cualquier BSO de Rocky. También hizo de malo en comedias como en la divertida Cuestión de pelotas (Rawson Marshall Thurber, 2004) o la muy mediocre Dancing Ninja (Mitchell Klebanoff, Kelly Sandefur, 2010). Incluso en España le hemos homenajeado: en Campamento Flipy (Rafa Parbús, 2010) era objeto de adoración de los críos, y en Fuga de cerebros 2 (Carlos Therón, 2011) incluso llegaba a realizar un pequeño cameo haciendo el caricato.

Los productores de Baywatch (Los vigilantes de la playa) han querido homenajearle, como no podía ser de otra forma, y tendrá su pequeño cameo en el nuevo film. Como también lo ha tenido en Guardianes de la Galaxia Vol. 2, con quien compartirá cartelera. De una manera u otra, ya lleva cuatro décadas en el candelero. No está mal para un tipo que se dedicaba a hablar con un coche.

José Viruete

HASSELHOFF EN MARVEL

 La relación entre Hasselhoff y la Casa de las Ideas va más allá de su cameo y canción en Guardianes de la Galaxia Vol. 2. En 1997, antes de que nadie soñara con esto del Universo Cinemático, el actor interpretó a uno de los héroes de la editorial. Hasselhoff se puso un parche en el ojo izquierdo y prestó sus rasgos a Nick Furia en el telefilm Objetivo Manhattan (Rod Hardy, 1998). Y la verdad, el tipo estaba simpático. Se trataba de una aventura algo cutre del superagente de S.H.I.E.L.D., acompañado de actores de Melrose Place. Pero tenía su gracia y recogía el tono de los tebeos menos serios del personaje. Años después, The Hoff declaró su decepción por no haber repetido su papel en las nuevas producciones de Marvel.

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