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JOHN BOYEGA

El relevo de Denzel Washington

La directora Kathryn Bigelow rememora en «Detroit» uno de los episodios más oscuros y espinosos de la historia reciente de los Estados Unidos: el asesinato de tres adolescentes negros y el vapuleo y humillación que sufrieron otras nueve personas (siete de ellas negras) en el motel Algiers de Detroit en julio de 1967. El papel protagonista recae sobre los hombros de John Boyega, un muchacho británico de origen nigeriano que amenaza con tomar el testigo de Denzel Washington en un futuro no muy lejano. 


John Boyega ha irrumpido en Hollywood con la misma determinación y estruendo que el Halcón Milenario cruzando el espacio sideral en La guerra de las galaxias. Son pocos los actores y actrices que pueden vanagloriarse de haber llegado a lo más alto del firmamento cinematográfico sin apenas bagaje y tan sólo cuatro añitos después de haberse estrenado en la gran pantalla. Boyega dio sus primeros pasos en un plató de cine con la alocada película de ciencia ficción Attack the Block, en la que emulaba a un pandillero de una zona desfavorecida de Londres que se erigía en héroe insospechado tras liberar a los suyos de una jauría de perros alienígenas. Su innegable carisma, dotes de liderazgo y un «no sé qué» que recuerda a Denzel Washington llamaron poderosamente la atención del todopoderoso J.J. Abrams, el creador de las series Alias y Perdidos, gerifalte de la productora Bad Robot y que en 2013 sería elegido por Disney para rodar la que probablemente haya sido la película más esperada de la historia: Star Wars: El despertar de la Fuerza. En un intento de tocar la fibra sensible de los fans de los años 70 y 80 y a su vez abrazar a una nueva generación de espectadores, Abrams creyó oportuno que las estrellas del pasado (o sea, Mark Hamill, Carrie Fisher y Harrison Ford) alternaran con un puñado de jóvenes promesas que pudieran garantizar la supervivencia de la franquicia durante unas cuantas entregas más. Tras un largo proceso de casting que duró más de siete meses, el cineasta se decantó por Daisy Riley, Adam Driver, Oscar Isaac y nuestro retratado, John Boyega, un chico británico de raza negra que trataría de enterrar la acusación de racista que planea sobre la saga galáctica desde los tiempos de El Imperio contraataca (1980), cuando el afroamericano Billy Dee Williams fue contratado para encarnar al traicionero Lando Calrissian. Poco interesado en echar más leña al fuego y tras dejar claro que se siente muy orgulloso de su piel y su ascendencia africana, Boyega prefiere rememorar cómo consiguió empuñar un sable láser: «Me sentí como si estuviera participando en “XFactor” o algo así», dice, comparando el arduo proceso de selección al que le sometió Abrams con el popular concurso de talentos emitido por la televisión británica. «Fue muy intenso», remacha quien acabaría haciéndose con el papel de Finn, un soldado de las tropas de asalto del Nuevo Orden que decide desertar al darse cuenta de que está luchando en el bando de los malos. Además de ser grabado en vídeo recitando varios fragmentos del guión, tener que reunirse varias veces con los responsables de la película, competir con otros actores como Taron Egerton y acatar un entrenamiento al más puro estilo militar, Boyega recuerda un encuentro final con Abrams y el guionista Lawrence Kasdan en el que estos mostraron su temor a que no supiera digerir el estrellato instantáneo, motivo por el cual le inquirieron una y otra vez sobre sus hábitos, valores y entorno familiar. Afortunadamente, lo que les contó les dejó tranquilos.



EL HIJO DEL PREDICADOR

Su nombre completo es John Adedayo Adeboyega y se crió en el seno de una familia de inmigrantes nigerianos que se mudaron al barrio londinense de Peckham mucho antes de que naciera. Su padre es un sacerdote de la Iglesia Pentecostal, su madre asiste a disminuidos psíquicos y tiene dos hermanas mayores: Grace (o sea, «gracia» en inglés) y Blessing («bendición »). A pesar de que su padre quería que tomara su relevo como predicador, el pequeño John mostró a temprana edad una inusitada pasión por las artes escénicas, participando en diversas obras escolares. Fue precisamente en una de ellas que fue descubierto por una cazatalentos que buscaba sangre fresca para la compañía de Teatro Peckham. «Me crié muy cerca de un gran bosque», revela este fan impenitente de El rey león sobre su infancia. «En medio de ese bosque había un teatro. Estaba a tan solo dos minutos a pie de donde yo vivía, así que estaba allí cada semana. Fue como si Dios lo hubiera puesto allí con una intención muy clara». Durante esta época fue expuesto a distintas disciplinas artísticas: no solo empezó a familiarizarse con la prosa de Shakespeare sino que también hizo sus pinitos con el claqué, el ballet, el teatro musical y hasta le dio por pasar los pinceles sobre un lienzo. En sus intervenciones ante la prensa, Boyega asegura que se crió en un ambiente en el que no le faltó de nada y en el que no se cuentan episodios escabrosos ni rocambolescos. «Mi padre es un pastor de la Iglesia Pentecostal, eso quiere decir que tiene mucho carisma. Si te cuenta una historia sobre el arca de Noé, prepárate porque cada tigre tendrá su pequeña conversación e historieta», dice, dando a entender de dónde le viene su amor por el storytelling. Asimismo, aprovecha para reivindicar sus orígenes humildes y la cultura del esfuerzo, haciendo especial hincapié en que si está dónde está, es decir, codeándose con Tom Hanks (El círculo) y produciendo un mastodonte de 150 millones de dólares (Pacific Rim: Uprising), es porque se lo ha ganado. Y en esas aprovecha para soltarle una señora colleja al hijo de Will Smith: «La carrera de actor no se genera espontáneamente de un día para otro; a no ser, claro, que tu nombre sea Jaden Smith y tu padre ya lo haya hecho todo». Por ahora todo indica que tendremos Boyega para rato: además del inminente estreno de Star Wars: Los últimos Jedi y de que esté confirmada su presencia en el Episodio IX, el muchacho está prestando su voz a uno de los principales personajes de la serie de dibujos animados Watership Down, adaptación de la popular novela del escritor inglés Richard Adams. Ya lo profetizó Lawrence Kasdan cuando él y Abrams le invitaron a formar parte del universo de Star Wars: «Esto va a cambiar tu vida para siempre».

Marc Servitje


FILMOGRAFÍA

2011. ATTACK THE BLOCK (Attack the Block),
de Joe Cornish .
JUNKHEARTS, de Tinge Krishnan.
2013. HALF OF A YELLOW SUN, de Biyi Bandele.
2014. IMPERIAL DREAMS, de Malik Vitthal.
2015. STAR WARS: EPISODE VII – THE FORCE
AWAKENS (Star Wars: El despertar de la
Fuerza), de J.J. Abrams.
2017. THE CIRCLE (El círculo), de
James Ponsoldt.
DETROIT (Detroit), de Kathryn Bigelow.
STAR WARS: THE LAST JEDI (Star Wars:
Episodio VIII – Los últimos Jedi), de Rian
Johnson.

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