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REGRESO A MONTAUK

Cine y literatura

Alemania, 2017. Director: Volker Schlöndorff. Con: Stellan Skarsgard, Nina Hoss, Niels Arestrup, Susanne Wolff.


Cuentan las informaciones que montan los publicitarios en torno a las películas para facilitarnos el trabajo a los periodistas, que Volker Schlöndorff tuvo largas discusiones con su amigo, el novelista y dramaturgo suizo Max Frisch (1911-1991) para tratar de llevar al cine su novela autobiográfica «Montauk», publicada en 1973. Finalmente decidieron no hacerlo por considerarla infilmable, imposible convertirla en película, no veían cómo el cine podía hacer suya una obra rabiosamente literaria. Schlöndorff la ha hecho ahora y los resultados demuestran que los dos hombres tuvieron buen olfato para no hacerla. Es un relato difícil en que la palabra es superior y más adecuada que la imagen. Este Regreso a Montauk (pequeña localidad al norte de la ciudad de New York) simboliza el regreso imposible a la recuperación de un pasado. Montauk es el lugar idealizado por la pareja protagonista que representa ese feliz ayer. La historia viene a decir que lo pasado, pasado está, y que no se puede recuperar ni resucitar. El film está dividido en dos partes completamente diferenciadas: La primera es la presentación del conflicto y también la de la ilusión. La segunda es la de la decepción. La primera es la mejor, con una descripción muy lograda de los personajes, los ambientes y la situación. La decepción –leit motiv de la segunda– corre pareja con la decepción que produce la película, secuencias largas, conversaciones insulsas interminables, situación vista y revista en otros films, desenlace previsible…, en fin, una serie de secuencias que rozan el aburrimiento por confiar más en la literatura que en el cine, sobran palabras y faltan imágenes.

Ángel Comas

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