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A 47 METROS

El espíritu de la serie B

USA, 2017. Director: Johannes Roberts. Con: Mandy Moore, Claire Holt, Matthew Modine, Chris Johnson, Yani Gellman.


El género estival por excelencia desde Tiburón (1975), el terror en torno a escualos sedientos de sangre humana, alcanzó el año pasado uno de sus hitos con Infierno Azul (2016), producción de presupuesto medio pero talante A, cuyas imágenes albergaban todo un discurso en torno al hiperrealismo digital y la impronta de nuestras existencias en el mismo. La película que nos ocupa ha tenido la mala suerte de estrenarse el verano siguiente al film de Jaume Collet-Serra, excelente, y se han sucedido comparaciones desmerecedoras para con ella que no tienen demasiada razón de ser. A 47 metros es un ejercicio de serie B pura, escrito y dirigido por un especialista en ellos, el británico Johannes Roberts, de quien solo hemos visto en cines españoles uno de sus nueve largometrajes previos, El otro lado de la puerta (2016). En esta ocasión, Roberts narra la odisea de dos hermanas estadounidenses que, de vacaciones en México, quedan atrapadas a 47 metros de profundidad en una jaula de contemplación oceánica que se ha soltado de la embarcación a que iba amarrada. Las jóvenes se ven amenazadas, no solo por el acoso de tiburones, sino por el agotamiento de sus bombonas de oxígeno antes de que se las pueda rescatar. La película goza de una fotografía y unos efectos especiales ingeniosos, que hacen claustrofóbico un escenario complicado y casi único, el fondo marino en que luchan por su vida las protagonistas, de penumbra apenas aliviada por la luz de sus linternas. La gradación de sucesos angustiosos es efectiva, y los últimos minutos hacen gala de una crueldad impensable en Infierno azul, que rubrican el talante B, libérrimo, de A 47 metros.

Diego Salgado

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