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Aliado desbocado

No hay nada que alegre más mis aburridísimas vacaciones en España –qué queréis que os diga, adoro a mis padres, pero encadenar cada tarde dos tostones del calibre de Acacias 38 y El secreto de Puente Viejo no es precisamente mi idea de la diversión– que un buen escándalo al más puro estilo Hollywood. Y pocas imágenes mentales tan satisfactorias como pensar en los representantes de Joss Whedon sudando la gota gorda para tapar el agujero de RR.PP. que supuso el artículo de Kai Cole, la exmujer del director de Los Vengadores, para la web «The Wrap». Si todavía no lo habéis leído, os recomiendo fervientemente que busquéis una butaca cómoda, os sentéis, y lo disfrutéis con un paquete de clínex al lado para secaros las lágrimas de la risa –si queréis aprovechar para meteros después en Xvideos o en PornHub ya es cosa vuestra–. La cuestión es que Whedon y Cole iniciaron los trámites de divorcio hace la friolera de cinco años, pero, por aquello de no revolver demasiado las aguas fecales de su matrimonio para no soliviantar a los accionistas de Disney –pensad que fue justo en la época del estreno de la primera Vengadores–, decidieron alargar el tema en beneficio de la carrera del creador de Buffy, cazavampiros. No quiero imaginar la cantidad de carros, carretas y putiferios varios que la arquitecta tuvo que aguantar de su exmarido para que haya acabado estallando con un texto que revela a Whedon como un auténtico hipócrita que, ¡oh sorpresa!, utiliza su imagen pública de aliado feminista –con suficiente jeta como para achacarle a Jurassic World utilizar «un sexismo de los años 70»– para acostarse con toda fémina de buen ver que se le ponga a tiro.

Y la cosa viene de lejos. De muy lejos. Según explica Cole, cuando finalmente acordaron divorciarse, Whedon le confesó que en la época de Buffy estaba «rodeado de jovencitas bellísimas, necesitadas y agresivas» y que se sintió «como si tuviera una enfermedad, algo sacado de un mito griego». Vamos, que, sin saberlo, si le costaba pasar por las puertas era por los cuernos kilométricos que le estaba poniendo… Según la rumorología de la época, especialmente con la, por aquel entonces, especialmente buenorra Eliza Dushku. ¡Qué casualidad que unos años después le creara para ella solita un vehículo propio como Dollhouse!

Al parecer eso solamente fue el principio, y Whedon siguió añadiéndole muescas a su revólver particular –sí, estoy haciendo una metáfora especialmente desagradable de su pene– con todas las actrices que le pasaron por delante. Os propongo el divertido juego de repasar los repartos de sus series y largometrajes, para intentar adivinar con quién se encamó a espaldas de su mujer. ¿Summer Glau? ¿Morena Baccarin? ¿Felicia Day? ¿Kristen Connolly? ¿Scarlett Johansson? ¿Elizabeth Olsen? ¿La señora de la limpieza? ¡Hagan juego, señores!

Héctor Adama

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