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Blade Runner 2049

El regreso de los replicantes

Cuando trabajas en una película cuyos protagonistas son humanos y cyborgs, no puedes evitar citar Blade Runner como la referencia principal, en tanto que esta es probablemente la película que fundó el género». Tras esa declaración se esconde ni más ni menos que Mamoru Oshii, el director de, entre otras, Ghost in the Shell (1995), cuya traslación a imagen real, a cargo de Rupert Sanders, se estrenó con discretos resultados artísticos y comerciales este mismo año. En lo que coinciden cineastas como Oshii, las Wachowski, Zack Snyder o Denis Villeneuve, encargado de rodar esta secuela tardía, es en señalar el impacto de aquella visión del futuro, de unas imágenes que inspirarían a una generación de realizadores. Tal y como señala el propio Villeneuve, «“Blade Runner” revolucionó nuestra forma de entender el cine de ciencia ficción ». No en vano, la película original dirigida por Ridley Scott en 1982 era un híbrido entre el cine negro y la ciencia ficción, en el que sus artífices conseguían destilar las implicaciones filosóficas de la historia original de Philip K. Dick bajo una poderosa imaginería visual.

Lo cierto es que Blade Runner, como también La cosa, de John Carpenter, fue una película recibida con tibieza en el momento de reasu estreno en 1982. Sin embargo, el culto alrededor creció a medida que la cultura popular la descubría. A este respecto, razona Villeneuve en una entrevista para «The New York Times », «era la primera vez en la que alguien se tomaba su tiempo para crear una imagen del futuro, desde un punto de vista sociológico y tecnológico. Una visión seria del futuro para la que el cine de la época, más centrado en la fantasía, no estaba preparado». De ahí que los sucesivos reestrenos y montajes (el último, en 2007), así como la influencia directa sobre otras películas, con Matrix como punta de lanza del blockbuster fin de siglo, relanzasen la película de Scott en la memoria del espectador. Hasta el punto de convertir ese culto en la posibilidad de rodar una secuela.



Ryam Gosling, coprotagonista de esta esperada secuela, ha declarado que el director Denis Villeneuve ha sido muy fiel a la película original, pero sin sentirse intimidado por ella


En la citada entrevista, Scott se encarga de despejar la incógnita en torno a la producción de Blade Runner 2049 señalando su entusiasmo cuando recibió la llamada de Alcon, la productora que compró los derechos. «Hay una gran historia en torno al tema de la inteligencia artificial. Llamé a Hampton (Fancher, guionista del film original) y enseguida comenzamos a trabajar en ello. La base de la historia es que la inteligencia artificial ha pasado a tener emociones, lo cual la convierte en algo muy peligroso, pues podemos perder el control sobre ella en el momento en el que adquiera conciencia de su superioridad sobre sus creadores». Algo, por cierto, que ya se deja notar en la escena inicial de la última película de Scott, Alien: Covenant, en el que el androide David, interpretado por Michael Fassbender, conversa con su creador sobre los límites entre lo humano y la inteligencia artificial.



HOMBRES Y REPLICANTES

Lo que ha trascendido de una obra como Blade Runner es, como decíamos, su acercamiento estético al futuro. La imagen de un Los Ángeles envuelto en la bruma, salpicado por las pantallas y neones de los edificios e hiperpoblado por una serie de comunidades que la han convertido en una megalópolis multiétnica. En este sentido, llama la atención el cuidado aspecto visual que se desprende de los tráileres y spots emitidos hasta la fecha, en los que los diseños originales de Syd Mead y Lawrence G. Paul, creadores de la estética retrofuturista de Blade Runner, se han desarrollado con la intención de mostrar el progresivo estado de colapso de nuestro futuro más cercano. Dennis Gassner (Skyfall, Spectre), diseñador de producción del film, comenta en una entrevista a «Variety» que «La oscuridad es la realidad de Blade Runner». Su arquitectura fría, repleta de edificios que apenas dejan pasar la luz, conecta con la idea de un futuro desolado, marcado por un vacío emocional que contrasta, precisamente, con la agonía de los replicantes por sentir las emociones humanas.


Los Ángeles, 2049. Tras ser recibido por Niander Wallace (Jared Leto) y Luv (Sylvia Hoeks), el blade runner K (Ryan Gosling) y la joven Joy (Ana de Armas) siguen la pista del viejo blade runner Rick Deckard (Harrison Ford).


En una extraordinaria pieza publicada en Indiewire, se lleva a cabo una disección de las imágenes de Blade Runner 2049 en las que, ante todo, destaca el trabajo de iluminación de Roger Deakins, en su tercera colaboración, tras Prisioneros y Sicario, con Villeneuve. En ellas se puede apreciar el contraste entre el desierto anaranjado, casi posapocalíptico, que sirve de cobijo a Deckard, y la ciudad de acero y hormigón, de neón y pantallas, en la que se mueve K, el nuevo blade runner. «He intentado mantener ciertos aspectos de la primera película», señala Villeneuve, «cierto ritmo, la atmósfera. En el film nos movemos más por los exteriores, entre los suburbios de Los Ángeles ». Es por ello que el trabajo de Deakins abre la película a toda una paleta cromática ausente en la película original, trufada de contrastes y colores que construyen la identidad visual de cada uno de los espacios del film. En los que Deakins, en un registro casi pictórico, parece grabar el carácter imprevisible, vivo y mutante, de un futuro construido con las ruinas de nuestro presente.

Y es que, sin duda, una de las grandes bazas de la producción radica en el equipo artístico contratado, empezando por Denis Villeneuve. Tras el éxito de La llegada, se intuye en el realizador canadiense una sensibilidad para combinar el gran espectáculo con las posibilidades de un género tan reflexivo como la ciencia ficción. Como advierte Ryan Gosling, «Villeneuve ha sido muy fiel a la película original, sin sentirse intimidado por ella. Como fan, ha sido realmente interesante saber que algunas de las preguntas que dejaba en el aire la original pueden llegar a tener respuesta, así como explorar ese universo y ver de qué manera ha evolucionado  ».

LOS ÁNGELES, 2049

La escueta sinopsis que se puede leer en la web de la película nos sitúa treinta años después de los hechos acontecidos en el film original, con un nuevo blade runner, el agente K (Ryan Gosling), y el descubrimiento de un secreto que puede conducir a lo poco que queda de la sociedad hacia el caos total. Rick Deckard (Harrison Ford), cuya pista se perdió treinta años antes, es una de las piezas para resolver el puzle. La otra es Niander Wallace, interpretado por Jared Leto, en apariencia el villano de la función, quien sustituye al mítico Tyrell (Joe Turkel) como creador de vida sintética y replicantes.

Precisamente, el personaje de Leto protagoniza uno de los cortos que, como en las precuelas de Alien, funciona a modo de prólogo para la película: 2036. Nexus Dawn. Dirigido por Luke Scott, hijo de Ridley y realizador de la muy estimable Morgan, el corto plantea un primer acercamiento a ese futuro en el que la creación de replicantes ha cesado tras los hechos acontecidos en la película original. Incapaz de controlar a unas criaturas demasiado humanas, la sociedad ha proscrito el desarrollo de la clonación y réplica de personas. Sin embargo, Wallace, cuya característica principal es su ceguera, se presenta ante el público como ese marionetista dispuesto a transgredir las leyes para, como Frankenstein y su criatura, desencadenar el mito de la vida artificial.

FUTURO NEGRO

Hasta aquí, Blade Runner 2049 no ha desvelado muchos más detalles de su trama. De ahí que determinados personajes, como los interpretados por Ana de Armas o Dave Bautista, parezcan actualizar aquellos otros que en 1982 tuvieron los rostros de Sean Young o Brion James. O que la aparición del veterano Edward James Olmos, de nuevo en la piel de Gaff, se mantenga en absoluto secreto. Para Harrison Ford, acostumbrado en los últimos años a recuperar algunos de los personajes que lo encumbraron al estrellato en Hollywood, regresar a un rol como el de Deckard le ha invitado a llevar a cabo «un proceso mediante el cual encontrar esa explicación que permita entender el lapso de tiempo vivido por Deckard entre una película y otra». Un proceso y una evolución que, de alguna manera, se pueden emparentar con los de la propia película dentro de la cultura popular. Después de los experimentos en clonación, el desarrollo de la inteligencia artificial y la eclosión de Internet, los dilemas filosóficos que plantea un film como Blade Runner no parecen sernos ya extraños. Al contrario, como muestra Charlie Brooker en Black Mirror, forman parte de esa sociedad, de esa realidad, en la que nos movemos. Esa en la que las palabras finales del replicante Batty, interpretado por Rutger Hauer, siguen resonando por su calado filosófico.


Denis Villeneuve señala que la historia de «Blade Runner» es atemporal, y que las cuestiones abordadas en el film original permanecen abiertas



A pocos días para el estreno de la película, cuando la maquinaria de promoción gasta sus últimos cartuchos –cuando escribo estas líneas aún no se han producido los primeros pases para medios–, Denis Villeneuve ataja cualquier reacción de pánico frente a la tarea de llevar a cabo la continuación de una obra tan icónica como Blade Runner. «En el momento en el que comprendí la dificultad del proyecto y la posibilidad de que el resultado no fuese el esperado, me sentí algo más libre. Tanto, que tengo la sensación de que es la mejor película que he hecho». Como señala el propio Villeneuve, la historia de Blade Runner es atemporal, por lo que las cuestiones abordadas en el film original permanecen abiertas. Si nuestra relación con el futuro, con la tecnología y los progresos de la ciencia, ha cambiado en los últimos treinta años, lo que Blade Runner 2049 parece plantear es en qué lugar deja a nuestro futuro. Ese futuro negro, repleto de neones y cyborgs ambulantes, en el que lo humano se encuentra al filo de la extinción. Entre replicantes cuyo único deseo consiste en sentir lo que significa estar vivo.

Óscar Brox


Datos de producción

■ En un principio, Ridley Scott planeaba dirigir la secuela, pero su interés por abordar el rodaje de Alien: Covenant decantaron el puesto de director hacia el canadiense Denis Villeneuve.

■ El rol de K fue escrito específicamente con Ryan Gosling en mente, la primera elección de Denis Villeneuve.

■ Para el papel femenino principal fue considerada Emily Blunt, pero tuvo que declinar su participación debido al estado avanzado de su embarazo. ■ Durante el rodaje, Jared Leto utilizó unas lentes de contacto que apenas le proporcionaban visibilidad, de manera que pudiese interpretar con mayor credibilidad a su personaje.

■ Pese a los rumores, Sean Young no aparece en la película repitiendo el rol de Rachael.

■ Se rodó a caballo entre Budapest, en los estudios Korda, Islandia y España. ■ Sitio Web: bladerunnermovie.com


ESTRENO: 6 DE OCTUBRE


USA, 2017. T.O.: «Blade Runner 2049». Director: Denis Villeneuve. Productores: Broderick Johnson, Andrew A. Kosove y Bud Yorkin. Producción: Alcon Entertainment, Columbia Pictures, Scott Free, Warner Bros. Guión: Hampton Fancher, Michael Green, según la novela de Philip K. Dick. Fotografía: Roger Deakins. Diseño de producción: Dennis Gassner. Música: Jóhan Johánsson, Benjamin Wallfisch y Hans Zimmer. Montaje: Joe Walker. Intérpretes: Ryan Gosling (K), Harrison Ford (Deckard), Jared Leto (Niander Wallace), Ana de Armas (Joy), Sylvia Hoeks (Luv), Dave Bautista (Sapper).


EL DIRECTOR Denis Villeneuve

Nacido en Québec, Canadá, en 1967. Cineasta ecléctico donde los haya, con películas tan visualmente exquisitas como Incendios o Enemy, su salto al cine norteamericano con Prisioneros le granjeó una reputación que, tras la reciente La llegada, con nominación al Oscar incluida, le ha situado como uno de los directores a seguir dentro del circuito.

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