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La batalla de los sexos

El circo del siglo

Los creadores de «Pequeña Miss Sunshine» rememoran en «La batalla de los sexos» el célebre partido de tenis de 1973 que enfrentó a la número uno del mundo del momento, Billie Jean King, con el otrora campeón de Wimbledon y cincuentón Bobby Riggs. Emma Stone y un extraordinario Steve Carell asumen los roles principales.


El pasado 22 de agosto la revista de información económica «Forbes» publicó la lista de los actores y las actrices de Hollywood que habían ganado más dinero en los últimos 12 meses, y de nuevo quedó patente que en la meca del cine se valora de forma muy distinta a hombres y mujeres. Mientras que en el primer lugar de la lista figuraba Mark Wahlberg con unas ganancias de 68 millones de dólares, seguido de Dwayne Johnson (65 millones) y Vin Diesel (54,5), la primera mujer del ránking, Emma Stone, no aparecía hasta el puesto número 15 con unos pírricos 26 millones de dólares. Así pues, no debería sorprenderle a nadie que la propia Stone haya recibido con los brazos bien abiertos la posibilidad de protagonizar La batalla de los sexos, que gira alrededor de la lucha por los derechos de la mujer y en la cual se rinde tributo a una de las personalidades más relevantes del movimiento feminista de la segunda mitad del siglo XX, la tenista estadounidense Billie Jean King.

ICONO GAY Y FEMINISTA

La batalla de los sexos se inicia precisamente con una agria discusión sobre la desigualdad de los salarios en el tenis profesional. Nos encontramos en los Estados Unidos de principios de los años 70, la tenista Billie Jean King (Emma Stone), número 1 del ránking mundial, decide desvincularse de la Asociación de Tenistas Profesionales, dirigida por Jack Kramer (Bill Pullman), porque se niega a aceptar las condiciones económicas del próximo torneo que organiza: el ganador de la categoría masculina percibirá 12.000 dólares frente a los risibles 1.500 dólares a los que optaría la vencedora del cuadro femenino. A sus 29 años, Billie Jean es una mujer hecha y derecha, de convicciones firmes y muy segura de sí misma, por lo que no tardará en cumplir su amenaza de crear su propio campeonato de tenis y convencer a varias de sus compañeras para que se unan a su causa. Ni que decir tiene que el gesto de King llamará poderosamente la atención de los medios de comunicación y llegará a oídos de todos los estadounidenses, incluidos los de un sujeto llamado Bobby Riggs (Steve Carell). Riggs es un tenista retirado de 55 años, un antiguo campeón de Wimbledon y del US Open que trata de saciar su espíritu competitivo y adicción al juego retando a sus amigos y conocidos a todo tipo de apuestas, lo que provoca no pocas tensiones en su matrimonio con Priscilla (Elisabeth Shue). Cuando Riggs se entera del revuelo que ha causado King, se le ocurre el plan perfecto para reverdecer sus laureles y de paso sacar una buena tajada: ponerse el traje de machista recalcitrante, desafiar a la mejor tenista en activo a jugar un partido de tenis y demostrar que el mejor sitio para ellas «es en la cocina y en el dormitorio». En un principio, el cincuentón se topa con la negativa de King de participar en su particular circo y decide traspasar la propuesta a otra consumada tenista llamada Margaret Court (Jessica McNamee), a quien vencerá con pasmosa facilidad. Como consecuencia de la derrota de Court, King se verá obligada a aceptar el reto de Riggs, puesto que entiende que la reputación del tenis femenino ha quedado seriamente en entredicho. Por si no fuera suficiente, la deportista deberá lidiar con un momento personal muy delicado: su largo matrimonio con Larry King (Austin Stowell) pende de un hilo muy fino tras enamorarse de una peluquera, Marilyn (Andrea Riseborough), y teme cómo pueda reaccionar la opinión pública en caso de desvelarse su homosexualidad.



CARELL, EN PLENA FORMA

Sobre el papel, La batalla de los sexos parece contar con todos los ases de la baraja: está protagonizada por la última ganadora del Oscar a la Mejor Actriz Principal (Emma Stone), está dirigida por los mismos que ofrecieron una de las películas con mejor prensa de los últimos años (Pequeña Miss Sunshine), el libreto viene firmado por el oscarizado guionista de Slumdog Millionaire (Simon Beaufoy) y aborda temas de tan rabiosa actualidad como la igualdad entre hombres y mujeres y el movimiento de liberación gay. Sin embargo, todo ello queda en un segundo plano con la irrupción estelar de uno de los mejores cómicos que ha dado el mundo del espectáculo en la última década: Steve Carell. Tal y como ya había hecho previamente en la serie The Office, Carell da vida a un personaje de dudosa moralidad y lleno de defectos con una ternura contagiosa, y consigue ganarse el favor del público gracias a sus extravagancias y constantes salidas de tono. Lo que Carell hace en La batalla de los sexos va más allá de lo que suele llamarse un scene-stealer: frente a la corrección política del guión de Beaufoy (el film es esencialmente un crowd-pleaser) y la realización algo mecánica de Faris y Dayton (el cortejo de King y su futura amante está plagado de planos cortos de las manos, el pelo, los rostros…), Carell pone una nota de color en cada una de sus intervenciones, de tal forma que llega un punto en el que espectador permanece en la butaca solo para ver cuál será la próxima trastada del simpático protagonista de Virgen a los 40.

Marc Servitje


En resumidas cuentas

 

LO MEJOR: Steve Carell.

LO PEOR: Que uno se olvide de la película al salir del cine.

La secuencia: El partido entre Bobby Riggs y Billie Jean King. Sorprende la naturalidad con la que se muestra a Riggs dopándose sobre la mismísima pista.

La escena: Aquellas en las que se muestran las conversaciones privadas entre Billie Jean King y el jefe de la Asociación de Tenis, Jack Kramer.

El momento: Bobby Riggs jugando con su hijo pequeño en el comedor de su casa. Enternecedor.

La imagen: Larry King descubre un sujetador, que no es de su mujer, en la habitación del hotel donde esta se hospeda.

La frase: «Ustedes no están aquí por jugar, sino por ser unos jugadores horribles. Lo que tienen que hacer es ser mejores en ello», espeta Bobby Riggs en una reunión de adictos al juego.

El diálogo: «No hacemos apuestas mientras estamos cenando», le dice Bobby Riggs a su hijo. «No hacemos apuestas», reprueba su mujer. «Eso, eso, no hacemos apuestas ni aquí ni en ningún sitio», se corrige rápidamente Riggs.

La lección: A todos aquellos que quieran convertirse en directores de cine, les recomendaría que compararan cómo está rodado el partido de tenis de La batalla de los sexos (con planos generales muy largos que respetan cada punto, como si estuvierámos viendo la televisión) con el de otra película que también pudo verse en el Festival Internacional de Cine de Toronto, Borg/McEnroe (con muchísimas más tomas, ángulos y cortes). La comparación ilustra muy bien en qué consiste el trabajo de un «filmmaker».

La ausente: Durante un tiempo sonó el nombre de Brie Larson para interpretar a Billie Jean King.

¿Por qué…: hay tanta reticencia a premiar una actuación cómica con un Oscar?). 

 


ESTRENO: 10 DE NOVIEMBRE


USA, 2017. T.O.: «Battle of the Sexes». Director: Jonathan Dayton y Valerie Faris. Productores: Danny Boyle, Christian Colson y Robert Graf. Producción: Cloud Eight Films, Decibel Films y Fox Searchlight Pictures. Guión: Simon Beaufoy. Fotografía: Linus Sandgren. Montaje: Pamela Martin. Música: Nicholas Britell. Diseño de producción: Judy Becker. Intérpretes: Emma Stone (Bllie Jean King), Steve Carell (Bobby Riggs), Andrea Riseborough (Marilyn Barnett), Elisabeth Shue (Priscilla Wheelan), Bill Pullman (Jack Kramer), Sarah Silverman (Gladys Heldman), Austin Stowell (Larry King).


LOS DIRECTORES Valerie Faris y Jonathan Drayton

Nacida el 20 de 1958 en Los Angeles County, la carrera profesional de Valerie Faris está íntimamemente ligada a la de su marido, Jonathan Drayton, nacido el 7 de julio de 1957 en Alameda County. Tras realizar conjuntamente videoclips de Janet Jackson, R.E.M., The Smashing Pumpkins, Oasis, Red Hot Chilly Peppers… debutaron en el largometraje con la aclamada Pequeña Miss Sunshine (2006), a la que siguieron Ruby Sparks (2012) y La batalla de los sexos (2017

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