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Dark

En Europa también pasan «cosas extrañas»

Se estrena «Dark», una serie de Netflix vendida, envuelta y empaquetada como la respuesta alemana a «Stranger Things». Sin embargo, aunque existen evidentes parecidos entre la ficción de los hermanos Duffer y la propuesta germana, «Dark» es, en última instancia una serie mucho más siniestra e incluso, bastante más oscura.


Quitémonos de en medio cuanto antes el sambenito de si Dark es, o no es, Stranger Things a la alemana. Aunque es perfectamente comprensible que la curiosidad pueda corroer a más de uno, en realidad se trata de un debate estéril e inútil porque que dos series, o dos películas, sean una consecuencia de la otra no implica nunca que la primera sea mejor que la segunda o al revés. Y esto suponiendo que queramos entrar en el debate de comparar, valorar y decantarnos a favor o en contra de una u otra propuesta. Tranquilos, aquí no vamos a entrar en ese juego.

Dark comparte con Stranger Things el protagonismo de sus personajes adolescentes y preadolescentes. También su temática abiertamente fantástica y sin complejos y que la acción se desarrolla en un entorno rural alejado de las grandes aglomeraciones urbanas. También hay cierta presencia de los siniestro y de lo oculto, de la conspiración y de los giros dramáticos pero aún así, solo nos estaríamos quedando en la epidermis de lo que nos propone, con mayor o menor acierto, Dark.



UN PUZLE TEMPORAL

En un pequeño y apacible pueblecito en medio de un idílico entorno rural alemán, desap rece un niño. Antes, todo hay que decirlo, ya había desaparecido otro y de hecho, no tardarán en desaparecer más. El pueblo se pone en estado de alerta y como suele ocurrir en estos casos, los acontecimientos extremos servirán para revelar dobles vidas y falsas apariencias en la localidad. Por si fuera poco la acción se desdoblará y compartirá protagonismo con los mismos personajes pero tres décadas atrás…

Hay que reconocer lo que hay que reconocer y es que Dark es una serie formalmente impecable y dramáticamente muy bien conseguida. Que ¿qué significa esto? Pues que sus responsables se las han arreglado para describir personajes y relatar dramas algo más mundanos sin la necesidad de tener la sensación de que se debe parar la intriga “porque lo que ahora toca” es hablar de los personajes. En Dark, la verdad sea dicha, está todo muy bien ensamblado.

La serie, no obstante, marca las distancias sobre otras propuestas del estilo. Sabe que va a estar en el punto de mira de modo que no pasa mucho tiempo hasta que uno comienza a apreciar cuantiosas y numerosas diferencias. De entrada, la ficción alemana se beneficia de cierto tono grisáceo que envuelve la excelente fotografía de Nikolaus Summerer y desde luego de su atmósfera mucho más asfixiante y claustrofobica que otros productos más simpáticos. En Dark las cosas no son tan divertidas porque aquí la gente muere y los cadáveres de los niños aparecen semienterrados en mitad del bosque con los ojos quemados.

No contentos con todo este embrollo de tintes siniestros resulta que el misterio de Darkno es cuestión de un «aquí y ahora» sino de un «cuando». Como puntualiza uno de sus personajes lo inquietante no es «donde» está un joven desaparecido sino «cuando» está. Las cosas por tanto se desarrollarán a lo largo de tres décadas que nos llevarán desde 1986 (¿un nuevo guiño a Stranger Things?) a la actualidad lo que, además de desentrañar el legado de familias completas y de paso, de estirpes enteras, podremos revelar los oscuros secretos de una localidad al completo sospechosamente ligada a una cercana central nuclear.



PRODUCCIÓN ALEMANA CON AROMA A HOLLYWOOD

En estas cosas siempre ayuda saber quien está detrás de la idea, del proyecto. Entre las bambalinas de Dark se encuentra el director de origen suizo aunque afincado en Alemania, Baran bo Odar. Este nombre, que imagino que no dirá gran cosa al respetable, ya se había dejado ver por Hollywood en una producción con todo lujo de detalles protagonizada nada menos que por Jamie Foxx.

Se da la circunstancia de que la película en cuestión, Noche de venganza (Sleepless, 2017) no fue ningún éxito de taquilla y lo que es más, pasó en todo caso inadvertida para la crítica y el público. Esto en realidad, no nos dice si bo Odar es mejor o peor realizador, en todo caso nos indica algo más importante si cabe, cual es su vinculación con una industria como la de Hollywood antes de que se pusiera en marcha una idea como Dark. Seguramente total y absoluta.

No es de extrañar por tanto que a pesar de sus poblados paisajes repletos de vegetación y de ese tono gris perpetuamente nublado que parece ensombrecer toda la serie, Dark rezume a superproducción de Hollywood. En este caso, de Netflix, que es quien paga.

Lo cierto es que en última instancia Dark sigue ofreciendo más de lo mismo sin evidenciar nada que la haga heredera de otra forma de entender el cine o la televisión. Más bien al contrario, Dark es la prueba de que con el suficiente apoyo (económico generalmente) las cosas se pueden hacer tan bien o mejor que en Estados Unidos.



PRUEBA SUPERADA

De hecho, Dark se ha sumado en una tendencia que poco a poco se está haciendo un hueco en la televisión y es la de que sea el mismo director el que firme todos los episodios. Como es bien sabido hasta hace bien poco el director no era más que un asalariado más que rodaba un guión entregado en mano para acto seguido irse a su casa y desentenderse de los demás. Ahora en cambio, cada vez con más frecuencia, los directores se responsabilizan de temporadas enteras lo que sin duda beneficia al tono general de las propuestas y Dark no es una excepción. Sin grandes aspavientos visuales Baran bo Odar consigue un producto sólido y consecuente. Puede que no atesore grandes momentos de genialidad narrativa o dramática pero es innegable que la serie cumple sus objetivos y que además lo hace sobradamente.

En efecto, Dark no aspira a ser más que un divertimento de una hora de duración cuyo visionado pase en un suspiro, cosa que consigue sin problemas. La última propuesta de Netflix huele a éxito por los cuatro costados de modo que vale la pena admitir cuando las cosas se han hecho bien aunque el riesgo, como ha sido el caso, haya sido nulo. De hecho, puede que lo más peligroso que se haya propuesto Dark haya sido acercarse tanto a un fenómeno como Stranger Things y aún así haber conseguido salir airosa. Créanme, prueba superada.

Ramón Monedero


Alemania, 2017. T.O.: «Dark». Creadores: Baran bo Odar y Jantje Friese. Intérpretes: Anna Konig, Roland Wolf, Louis Hofmann, Oliver Masucci, Jördis Triebel, Sebastian Rudolph, Mark Waschke, Karoline Eichhorn, Stephen Kampwirth, Anne Ratte-Polle, Helena Abay, Harald Effenberg, Sebastian Hülk.

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