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Qué fue de Brad

La crisis de Ben Stiller

Mucho ha llovido desde que tocó el cielo con «The Good Girl» o desde que firmó el libreto de «Escuela de rock», pero Mike White no ha dejado de acercarse a la psique de personajes bloqueados para arroparles en sus crisis. Hizo lo propio con Laura Dern en la serie «Iluminada» y ahora cuenta con Ben Stiller para demostrar que desde la contención también se puede hacer comedia.


Ahora que ha vuelto a la parrilla prime time televisiva uno de los programas estrella de principios del siglo XX, resuena en mi mente aquello que cantaban algunos extriunfitos y que rezaba: «Más, te quiero y quiero más…». Bajo ese concepto de «querer más» podríamos resumir a modo de broma la nueva película de Mike White, un film donde el también guionista y actor demuestra de nuevo su interés por los personajes que están al borde un ataque de… existencialismo.

En Qué fue de Brad, Ben Stiller interpreta a Brad Sloan, un hombre que ante la inminente entrada de su hijo Troy (Austin Abrams) en la universidad se da de bruces con su propia realidad: se acerca temiblemente al medio siglo de edad. La crisis de los 50 (vs. la entrada en la vida adulta de su vástago) detonará la melancolía, el existencialismo y la envidia (sobre todo material) hacia sus exitosos amigos de universidad: Craig (Michael Sheen), un reconocido periodista que ha trabajado en la Casa Blanca y que es un popular autor de best-sellers; Billy (Jemaine Clement), quien vive retirado junto a sus dos novias en una playa paradisíaca; Jason (Luke Wilson), un exitoso empresario al que le sale el dinero por las orejas; y Nick, un famoso director de Hollywood, interpretado a la sazón por el propio director de la película. Todas esas vidas resultan deseables para un Brad que trabaja en una ONG.


Brad Sloan (Ben Stiller), un hombre insatisfecho con su existencia, está casado con Melanie (Jenna Fischer) y tiene un hijo, Troy (Austin Abrams), a punto de ir a la universidad.


«COMING OF AGE» A LOS 50

Mediante el recurso del monólogo interior, Qué fue de Brad nos adentra en la crisis de edad que sufre su protagonista, a modo de particular coming of age adulta. La película, que combina este subgénero tan típicamente adolescente con la estructura de las road movies iniciáticas, se revela como una American Beauty de calado más melancólico e intención menos epatante. White se mira en su protagonista en lugar de, como hacía Mendes, usarlo a modo de títere, quizás en parte por esa capacidad reflexiva y empática que White lleva demostrando desde los tiempos en que daba voz a los adolescentes apocados de Capeside en Dawson crece.

En Qué fue de Brad se percibe cierto halo de patetismo masculino, el del macho beta que quiere ser alpha y no lo logra; el del miembro de la manada que ha sido expulsado por ser el débil; el del hombre que sucumbe a las emociones, a lo sensible y a ese lado femenino que le hace empático con el mundo que le rodea, pero del que no recibe la admiración que esperaba del hecho de ser bondadoso, un osito de peluche. La frustración surge, los arrepentimientos empiezan a nacer y el enfrentamiento entre lo que se es y lo que se querría haber sido abren una brecha que White explora desde la psique de su personaje. A modo de las derivas imaginativas de Scrubs (sin llegar a ser tan cafres ni frontales), Qué fue de Brad muestra con honestidad los altibajos emocionales, la batalla entre la razón y la emoción, y sobre todo el conflicto que asoma cuando lo que uno creía lo correcto se da de bruces con lo que la sociedad considera exitoso. Todo ello con una comedia comedida, con la identificación que levanta sonrisas y la humildad de cierto patetismo. Un Woody Allen hecho emoción y vaciado de intelectualidad.



EL ÉXITO EN EL MUNDO CAPITALISTA

En la época de las redes sociales (lo que podríamos llamar el Gran Hermano voluntario, al ser los propios usuarios quienes ofrecen su vida al ojo que todo lo ve), Qué fue de Brad se expone como un divertido espejo a la sociedad del narcisismo que relaciona éxito y autorrealización con términos socioeconómicos. La frustración no surge del interior sino de la comparación del yo social con la imagen que los demás dan de sí mismos. Solo luchando contra esos jefes finales, como si del héroe de un videojuego se tratase, Brad podrá salir airoso de su crisis. Como hacía Bill Murray en Flores rotas, el personaje de Stiller se reencontrará uno a uno con esos amigos cuyo éxito le empequeñece para descubrir la relatividad del concepto de éxito que sugiere el capitalismo más acérrimo.

White alza la voz contra todo un sistema de valores que premia el pragmatismo y penaliza el aspecto social de la vida en sociedad. No es solo que Brad trabaje en una ONG (lo cual no puede competir con las profesiones de sus amigos), sino que su esposa es una funcionaria en un país de tendencias económicas liberales. Es en ese aspecto donde White da un golpe sobre la mesa y lleva su película a un ámbito más transversal bajo el que aquellos que no son ni hombres, ni de mediana edad ni de clase media, puedan ver y verse, al reconocer en ella un poco de sí mismos.

Mónica Jordan


En resumidas cuentas

LO MEJOR: Ben Stiller, capaz de personificar las contradicciones de su personaje mostrando con su rostro lo que no expresa con la palabra.

LO PEOR: Que nada entre las aguas del drama y la comedia: la constante verbalización le impide ser llegar a ser sugerente; y el autocontrol a veces le impide dejar fluir la locura que se le intuye en algunas escenas.

La secuencia: La charla sobre competitividad en el bar, entre Brad y Ananya (Shazi Raja).

El momento: Los momentos à la Scrubs en versión ligera. La imagen: Brad navegando con su (pobre) barco y, de fondo, los edificios que muestran los lujos a los que ella/ellos no pueden acceder.

La frase: «Tienes lo suficiente» (Ananya, o la voz de la sensatez).

Las cifras: Se estrenó en Estados Unidos tan solo en 4 salas en su primer fin de semana.

El rodaje: Se pudo llevar a cabo, en parte, gracias a Brad Pitt, productor ejecutivo del proyecto.

Internet: http://bradsstatus.movie/

¿Por qué…: será que costaría tantísimo ver una película así con una mujer como protagonista?


ESTRENO: 5 DE ENERO


USA, 2017. T.O.: «Brad’s Status». Director y guión: Mike White. Productores: Dede Gardner, Jeremy Kleiner, David Bernad, Sidney Kimmel. Producción: Sidney Kimmel Entertainment, Plan B Entertainment. Fotografía: Xavier Grobet. Diseño de producción: Richard Hoover. Música: Mark Mothersbaugh. Montaje: Heather Persons. Intérpretes: Ben Stiller (Brad Sloan), Austin Abrams (Troy Sloan), Michael Sheen (Craig Fisher), Jenna Fischer (Melanie Sloan), Jemaine Clement (Billy Wearslter), Luke Wilson (Jason Hatfield), Shazi Raja (Ananya), Mike White (Nick Pascale).


EL DIRECTOR Mike White

Originario de Pasadena, California (28 de junio de 1970), empezó su carrera con Miguel Arteta, primero como actor y luego también como guionista (Chuck & Buck y The Good Girl). Su amistad con Jack Black le llevó a escribir Escuela de rock y Super Nacho, aunque la televisión es donde más ha trabajado como guionista (Dawson crece, Pasadena) y también creador (Iluminada).

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