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Tres anuncios en las afueras

Crimen y castigo

Si hubiese algo de justicia en el mundo del cine, «Tres anuncios en las afueras» se alzaría con un buen puñado de Oscar en la próxima ceremonia de los premios. Como, por desgracia, vivimos tiempos movidos por mensajes simplistas, se tendrá que conformar con un reconocimiento mucho menor del que merece.


Echando un pequeño vistazo a la acogida crítica del estreno de Tres anuncios en las afueras en Estados Unidos, me sorprendió –en realidad, no tanto– el hecho que varias críticas recogiesen el uso de la palabra «problemática» a la hora de referirse a la película. Para aquellos lectores de «Imágenes de Actualidad» lo suficientemente afortunados como para no estar en contacto con la realidad de la crítica de Estados Unidos o de la burbuja de Internet, «problemático» es todo aquello que no se puede catalogar bajo la dictadura de cierto pensamiento moderno. Todo aquello que no se ajusta a un patrón muy concreto de comportamiento rápidamente es catalogado como problemático, una suerte de nueva Letra Escarlata con la que etiquetar a los productos culturales y advertir a la población de su toxicidad. Obviamente es una situación terrible, porque estamos encarrilando el pensamiento moderno por un pasillo demasiado estrecho donde no caben dobleces de ningún tipo. El cine siempre ha mantenido un componente agitador que algunos están buscando extinguir bajo las condiciones de cierta progresía social que no hace sino enmascarar la absoluta hipocresía en la que se mueve la sociedad occidental.



Tres anuncios en las afueras se basa en la anécdota real del director Martin McDonagh tras coger un autobús –algo poco corriente en los Estados Unidos, dado las inmensas distancias entre ciudades– y observartres anuncios como los que se muestran en la película. Una imagen que le ha acompañado durante años –también su obsesión por comprender la logística y naturaleza de Estados Unidos– y que llevaba años tratando de llevar a la gran pantalla. De hecho, el guión lo escribió previamente a Siete psicópatas, por ejemplo. Esa obsesión por lo que movió a una persona a colocar esos carteles es lo que le llegó a formularse infinidad de preguntas y sobre todo a cuestionarse la rabia y la ira que su visionado le causó. A pesar que el cineasta y escritor irlandés es conocido por su universo eminentemente masculino, escribió el guión de su tercera película pensando únicamente en Frances McDormand como protagonista. Comenta la actriz que se conocieron cuando estaba interpretando una versión de «Macbeth » y que rápidamente el cineasta irlandés le habló del guión, el cual tuvo que rechazar sus avances con un: «No eres Shakespeare, Martin», a lo que el escritor respondió: «no… todavía. Además, él no rodó nunca películas así que yo gano». Genio y figura.

La obsesión de McDonagh por el imaginario típico estadounidense le llevó a concebir el guión y la película como una suerte de neowestern, hasta el punto que muchos actores bromeaban con que el personaje protagonista en realidad era una descendiente de Liberty Valance… Que curiosamente también parece haber inspirado al otro protagonista de la película, un Sam Rockwell que admite abiertamente que tenía fotos de Lee Marvin y Travis Bickle en su camerino para componer el papel de agente de policía torturador y racista. A pesar de que la película huye explícitamente de jugar un papel político, sí que ofrece un fiel retrato de esa rabia y odio que recorre buena parte de los Estados Unidos actuales y que muy posiblemente haya desembocado en la elección de Donald Trump como presidente.

UNA TRAGEDIA SIN CULPABLE

Ya han pasado varios meses desde el asesinato de la hija de Mildred Hayes (Frances McDormand) y aún no se sabe nada acerca de lo ocurrido. La mujer, de 50 años, decide declarar la guerra a la policía de su pueblo, Ebbing, Misuri, colocando tres carteles a la entrada del pueblo con mensajes muy controvertidos sobre el jefe de policía, William Willoughby (Woody Harrelson). Cuando el departamento de policía lo ve, comienza una lucha por el descrédito y la injusticia. Mildred cree firmemente que están inmersos en casos de corrupción y racismo, y utilizará esa carta para conseguir su objetivo. Mientras tanto, toma el asunto por sus propias manos y comienza a buscar al asesino de su primogénita.



PERDONAR EN TIEMPOS REVUELTOS

El cine contemporáneo está virando peligrosamente hacia la uniformidad de criterio y pensamiento. Todo tiene que ser catalogado, todo mensaje ha de ser cifrado en unos códigos que sean fácilmente reconocibles por todo tipo de audiencias, y todo mensaje discursivo ha de ser aceptado por una mayoría bienpensante que, casualidades de la vida, es mayoritariamente occidental y económicamente bien posicionada. Hasta para las revoluciones sociales ha habido siempre clases. Si el ser humano destaca precisamente por algo es por su alma compleja y contradictoria, de ser capaz de lo mejor y lo peor, de mostrar la mayor de las bondades y el más oscuro de los terrores. La obra de Martin McDonagh se ha encargado durante años precisamente de explorar las contradicciones del alma humana y Tres anuncios en las afueras puede que sea su trabajo más significativo en ese aspecto. A Hollywood le gusta pensar en la rabia como un pecado y que solo a través de nuestro entendimiento podremos someterlo y alcanzar la felicidad. Obviamente no es así, la vida está llena de contradicciones y de crueldades y de emociones a flor de piel absolutamente incontrolables, de sucesos que escapan totalmente a nuestra capacidad y nuestro entendimiento, y muchas veces los humanos, simplemente, no tenemos las herramientas para lidiar con todo ello.

McDonagh utiliza un tabú, el asesinato y la violación de una menor, para explorar toda la cascada de consecuencias que semejante hecho podría desencadenar, y lo hace de la manera más desnuda posible, con una doliente ironía como elemento para intentar subsanar el dolor. La vida no es una concatenación de eslóganes y falsa positividad sobre la que nos han enseñado se sustenta la sociedad del bienestar. La introducción por parte de McDonagh de esos anuncios en las afueras, en una carretera por la que solo pasan «perdidos y retrasados », le sirve para poner patas arriba las estructuras sociales y dejar en carne viva lo que realmente le importa, el alma humana. Una auténtica obra maestra.

Roberto Morato


En resumidas cuentas

LO MEJOR: La capacidad de construir diálogos de McDonagh, única en su especie. La complejidad moral de toda la película. Su sensibilidad, capaz de retratar al ser humano en toda su extensión.

LO PEOR: Nada.

El momento: El flashback de Mildred discutiendo con su hija.

La imagen: Jason (Sam Rockwell) leyendo una carta mientras escucha «Chiquitita» de ABBA y la oficina de policía arde por completo.

El diálogo: «Si me librase de todos los policías vagamente racistas que hay, me quedaría con tres y todos odiarían a los maricones».

El rodaje: Carolina del Norte

Las cifras: 12 millones de dólares de presupuesto. En su estreno norteamericano, ha recaudado 15 millones

Internet: www.foxsearchlight.com/three billboardsoutsideebbingmissouri

¿Por qué…: … en su momento no se apreció una joya metacinematográfica tan brillante como Siete psicópatas?


ESTRENO: 12 DE ENERO


USA-Reino Unido, 2017. TO.: «Three Billboards Outside Ebbing, Missouri». Director y guión: Martin McDonagh. Productores: Graham Broadbent, Peter Czernin, Martin McDonagh. Producción: Blueprint Pictures, Fox Searchlight Productions, Film4 Productions, Cutting Edge Productions. Fotografía: Ben Davis. Diseño de producción: Inbal Weinberg. Música: Carter Burwell. Montaje: Jon Gregory. Intérpretes: Frances McDormand (Mildred Hayes), Woody Harrelson (Sheriff Bill Willoughby), Sam Rockwell (Jason Dixon), John Hawkes (Charlie Hayes), Peter Dinklage (James), Lucas Hedges (Robbie Hayes), Abbie Cornish (Anne Willoughby), Caleb Landry Jones (Red Welby). 


EL DIRECTOR Martin McDonagh

Cineasta y dramaturgo nacido en Londres pero criado en Irlanda. Desde muy temprana edad empezó a escribir obras de teatro que le valieron una gran fama en los más prestigiosos teatros de Londres. Algunas de sus obras han sido representadas en los escenarios más famosos del mundo. Después de rodar un cortometraje, Six Shooter, en 2008 debuta como realizador con la película Escondidos en Brujas. Cuatro años más tarde rodaría Siete psicópatas, su siguiente película. Tres anuncios en las afueras es su tercer film como cineasta.

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