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Mazinger Z: Infinity

Preparado a combatir está

Aunque en España el fenómeno Mazinger Z quedó reducido a un par de generaciones, en Japón la obra de Go Nagai sigue considerándose una auténtica referencia que no ha perdido ni un ápice de vigencia popular.De ahí que Toei se haya lanzado a producir una continuación directa de la serie original en forma de largometraje, «Mazinger Z: Infinity», que ahora llega a nuestros cines.



Tras cuatro décadas sin colaborar debido a la demanda que Go Nagai les interpuso reclamando sus derechos intelectuales sobre la serie de mechas El Gladiador –que la compañía le negó para evitar pagarle los royalties correspondientes, pese a que la idea básica era terriblemente parecida a la que le había cedido a Ken Ishiwaka para su manga «Getter Robo»–, Toei decidió volver a contactar con él, explica el productor Hiroshi Kanemaru, porque hicieron «la serie de Mazinger Z hace 45 años y llevamos una década hablando de una adaptación para el cine. Consideramos que ahora era el momento ideal para reactivar la franquicia». A lo que Nagai, que jamás ha tenido problemas para reconcebir, reestructurar o incluso reinventar todas y cada una de sus franquicias más famosas, se lanzó con entusiasmo, y les hizo «una propuesta a grandes rasgos», pero sin decirles «lo que yo quería que hicieran», sino más bien «mostrarles “hasta aquí podéis llegar” o “podéis probar con esto”. Hay fans de Mazinger Z de toda la vida, pero también generaciones completamente nuevas, por lo cual es importante crear un nuevo Mazinger sin olvidar ese detalle. Pegarse demasiado al original sería imponerse limitaciones».

Uno de los aspectos que Toei quería que reflejara el libreto de Takahiro Ozawa –el guionista del dúo de mangakas Ume, en el que trabaja junto a la dibujante Asako Seo– para Mazinger Z: Infinity, indica Kanemaru, era que «con el aumento de la población y de los avances de los medios, estamos en una época en la que cada uno de nosotros posee un estilo y sentido de la justicia únicos. La “diversidad” desempeña un papel crucial en un momento como el actual. En esta película, destacamos los beneficios y los peligros de dicha diversidad ». Lo que también conecta con la personalidad que el director del proyecto, Junji Shimizu, quería darle a Koji Kabuto, que «ahora tiene un cargo de responsabilidad en el que debe tener en cuenta y proteger a otras personas. Al igual que los seguidores que veían la serie de pequeños, Koji también ha crecido. Sufre una lucha interior a lo largo de la historia, pero poco a poco va recuperando su antiguo yo y saca a relucir al héroe que hay en él».



RETORNO AL INFIERNO

Diez años después de la derrota definitiva de las huestes del Dr. Infierno, la energía fotónica ha empezado a utilizarse como fuente de energía no contaminante en todo el mundo. Koji Kabuto se ha convertido en científico, su novia Sayaka Yumi, en directora del Nuevo Instituto de Investigaciones Fotónicas, y tanto Mazinger Z como Afrodita A descansan en un museo. Al menos, hasta que, en unas excavaciones a gran profundidad dentro del Monte Fuji, aparece un enorme robot al que bautizan como Infinity. En su interior, encuentran a Lisa, una unidad de control humanoide que, al ser reinicializada cuando Koji la rescata, crea un vínculo inmediato con él.

Al mismo tiempo, una planta de energía fotónica en Texas recibe el ataque de un grupo de Bestias Mecánicas de la que se defiende Tetsuya Tsurugi a los manos de Great Mazinger… Pero es derrotado cuando se da cuenta de que al mando de las mismas está el Barón Ashura, uno de los leales servidores del Doctor Infierno. Y es que una alta concentración de energía fotónica ha abierto un vórtice espacio-temporal por el cual el villano ha vuelto con la intención de hacerse con el control del Infinity, y así poder utilizarlo para sus planes de conquista. Lo que obligará a Koji, de nuevo, a convertirse en el símbolo de resistencia que una década atrás había llegado a ser.



Vuelve Koji Kabuto, a los mandos del Mazinger Z, Sayaka y el malvado Dr. Infierno, a los cuales se unen el robot Infinity y la androide Lisa.


A MEDIO CAMINO

Para llevar a cabo la producción de Mazinger Z: Infinity, explica Kanemaru, se empleó «un método llamado “animación híbrida”. Lo que significa que los personajes se crean en animación por interpolación, mientras que las escenas de acción con robots se enriquecen con animación digital». Cierto es que ambos estilos de animación no siempre encajan –de hecho, la transición de una a otra chirría por momentos porque el CGI no logra reproducir las texturas y el trazo de las escenas animadas a mano–, pero lo cierto es que, a cambio, se ha podido «aumentar de forma significativa la cantidad de material y el detalle de los robots. Queríamos poder representar la grandeza de Mazinger Z en toda su extensión y hacer que su superficie de superaleación y sus maniobras parecieran reales». No en vano, las secuencias de batalla está entre lo mejor del largometraje, ya que realmente logran, como señala Kanemaru, «dar la dimensión a Mazinger Z en acción que Go Nagai, el autor original, concibió en su época», si bien actualizando el ritmo y, claro está, la movilidad de la cámara respecto a la serie original.

En lo que resultó fundamental el rediseño del robot realizado por Takayuki Yanase (Ghost in the Shell: Arise, Fireball Charming), que le dio muchas vueltas con el objetivo de «reproducir el fuerte impacto del diseño original, con gran riqueza de detalle. Dibujé y redibujé infinidad de patrones hasta lograr el diseño final deseado». Tanto es así, que hizo «notas para cada articulación y su movimiento», pues asegura que era imprescindible «mantener la complejidad de detalle necesaria para una película y diseñar las articulaciones meticulosamente, a la vez que se garantizaba que los movimientos correspondieran a los de un superrobot». Un reto similar al que asumió el diseñador de personajes Hiroya Iijima (Fullmetal Alchemist, Afro Samurai), que señala que, para no dejarse «influenciar por el original, encerré el antiguo trabajo en mi memoria y no me remití a él. Los diseñé pensando en cómo recordaba que eran y si eso tendría gancho ». De ahí que, según explica, lo que hiciera fuera, fundamentalmente, «eliminar elementos que se veían algo anticuados y modernizarlos con mi toque personal».


Koji, Sayaka y sus amigos deberán utilizar el Mazinger Z para hacer frente a una nueva generación de robots del Dr. Infierno.



RESPETO Y TRADICIÓN

Para disfrutar realmente en profundidad de Mazinger Z: Infinity hay que hacerse consciente de que, en Japón, tanto el manga como el anime original se consideran obras seminales para el subgénero Super Robot –aunque obras de Mitsureru Yokoyama como «Tetsujin 28-go» o «Giant Robo» sean anteriores, Nagai modernizó y estableció sus pautas más conocidas–. Así que, el hecho de que el largometraje ignore relecturas de la franquicia como Mazinkaiser o Mazinger: Edición Z Impacto!, y ofrezca una continuación literal de la primera serie, supone un intencionado retorno a los orígenes de la obra de Nagai, y a su espíritu ligeramente primitivo –de ahí que el argumento, más allá de sus obtusas explicaciones científicas, sea tan sencillo y tan directo–… Si bien no renuncia a una característica tan propia de las relecturas de las franquicias del mangaka como la complicación y la densificación de sus mitologías.

Al fin y al cabo, lo mejor de Infinity es lo bien que funciona como relato de aventuras (muy) clásico, y el gran dominio que demuestra Shimizu de las set pieces de acción generadas por ordenador, realmente vibrantes y llenas de ritmo. Hay que reconocer que, cada vez que se mete en veredas políticas y reflexivas –además de desprender un tufillo nacionalista, que recuerda a Shin Godzilla en su crítica a la clase política y, en general, en su apuesta por el individualismo–, la película pierde interés a marchas forzadas, pero los guiños continuos tanto a Mazinger Z como a su inmediata continuación, Great Mazinger, hacen difícil no sentir una simpatía prácticamente inmediata hacia una propuesta que no pretende romper moldes, sino prolongar con una mezcla de respeto y renovación una obra clásica del anime.

Tonio L. Alarcón


En resumidas cuentas

LO MEJOR: La fidelidad al espíritu del original. Las secuencias de batalla.

LO PEOR: Un argumento, por momentos… confuso.

La secuencia: Mazinger Z luchando contra los robots del Barón Ashura y el Conde Brocken.

El momento: El vistazo de Koji a un universo alternativo.

La imagen:El Mazinger Infinity, frente al Monte Fuji, lanzando un ataque energético.

La frase: «Las personas no somos dioses ni demonios. Albergamos ambas facetas en nosotros mismos» (Koji).

El cameo vocal: Minori Matsuhima, la Sayaka de la serie original, le pone voz a la megafonía de la película.

El product placement: La insistente aparición de productos de Sony y Nissan parecen indicar que ambas marcas han contribuido económicamente al largometraje.

Internet: www.mazinger-z.jp

¿Por qué…: la recuperación de mitos culturales nipones parecen conllevar una exaltación del nacionalismo?


ESTRENO: 13 DE ENERO


Japón, 2017. T.O.: «Mazinga Zetto: Infinity». Director: Junji Shimizu. Productores: Yu Nakemaru, Ichinao Nagai. Producción: Toei Animation. Guión: Takahiro Ozawa, según el manga de Go Nagai. Diseño de personajes: Hiroya Iijima. Diseños mecánicos: Takayuki Yanase. Dirección artística: Makoto Uijiie. Música: Toshiyuki Watanabe. Animación.


EL DIRECTOR Junji Shimizu

Nacido en 1961. Ha trabajado como director y autor de storyboards en numerosos animes televisivos como Jigoku Sensei Nube, Yu-Gi-Oh!, Zatch Bell!, Slam Dunk, Neighborhood Story, Fresh Pretty Cure, Ghost Sweeper Mikami, Toriko o Dragon Ball Super. También ha dirigido seis largometrajes de la serie Pretty Cure, y adapta por primera vez a Go Nagai en Mazinger Z: Infinity.

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