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SICARIO 2: SOLDADO

Josh Brolin y Benicio del Toro, de nuevo contra los cárteles de la droga

MAL QUE PESE A LOS DETRACTORES de Denis Villeneuve, y sobre todo, de Blade Runner 2049, que naturalmente que no está a la altura del original de Ridley Scott de 1982 (¿alguien lo esperaba?), pero que tampoco es, ni mucho menos, una película tan despreciable, lo cierto es que el realizador canadiense es el principal responsable de tres de las mejores películas de estos últimos años: Enemy (2013), Sicario (2015) y La llegada (2016). La segunda de las citadas alcanzó una aceptable cota de éxito comercial con motivo de su estreno en cines en los Estados Unidos –89 millones de dólares, sobre un presupuesto de 30 millones–, lo cual justifica la puesta en marcha de una secuela, titulada Sicario 2: Soldado (en castellano en el original), que a priori tiene tres alicientes: repiten como protagonistas masculinos Josh Brolin y Benicio del Toro, quienes llevaron a cabo en Sicario dos de las mejores interpretaciones de sus carreras (sobre todo, Del Toro); también repite el guionista Taylor Sheridan, a quien asimismo se le deben los libretos de Comanchería y Wind River, esta última, además, dirigida por él; y la realización corre a cargo del italiano Stefano Sollima, hijo del reputado Sergio Sollima –El halcón y la presa, Cara a cara, Ciudad violenta, Revólver, El juramento del Corsario Negro, la mítica serie de televisión Sandokan–, quien atesora en su haber el prestigioso thriller italiano Suburra, y que logró hacerse con el proyecto solo después de que lo rechazara el primer director tanteado para el mismo, Jeremy Saulnier (Blue Ruin, Green Room), porque el calendario de rodaje coincidía con el de su nuevo largometraje, el thriller Hold the Dark (2018). La trama de Sicario 2: Soldado transcurre poco después de la de Sicario. Una vez que el gobierno de los Estados Unidos descubre que los cárteles de la droga mexicanos están ayudando a terroristas a entrar en territorio norteamericano por la frontera, la CIA ordena al irónico agente Matt Graver (Brolin) que «solucione » el problema. La «solución» pasa por que Graver vuelva a contar de nuevo con los «servicios» del implacable especialista en misiones secretas Alejandro Gillick (Del Toro). Una misión que Alejandro aprovechará para reencontrarse con su némesis y resolver cuentas pendientes. En el reparto de Sicario 2: Soldado hallamos también a Jeffrey Donovan (Steve Forsing), Manuel García-Rulfo (Gallo), Matthew Modine (James Ridley), la joven actriz y cantante Isabela Moner –de quien se dice que sacrificó su larga cabellera, rasurándose la cabeza tal y como aparece en el film, y donando sus cabellos a obras de caridad– y la veterana Catherine Keener.



Josh Brolin y Benicio del Toro, de nuevo contra los cárteles de la droga



En 2015, el mismo año que se estrenó Sicario, su productora, Lionsgate, empezó a estudiar la posibilidad de hacer una secuela centrada en el personaje encarnado por Benicio del Toro. En esa primera fase del proceso, Villeneuve estuvo interesado en la posibilidad de repetir tras las cámaras. También lo estuvo la protagonista femenina de la primera película, la británica Emily Blunt, si bien al final la negativa de la actriz de repetir su personaje aconsejó la supresión de mismo del libreto. Un libreto que, según Taylor Sheridan, guarda distancias con el de Sicario, pues según él «si “Sicario” era un film sobre la militarización de la policía y las consecuencias de esa mezcla, este gira en torno a la eliminación de los aspectos policiales». De hecho no se descarta que, como viene siendo habitual en el cine de estas últimas décadas, acabe haciéndose una trilogía, por más que, por descontado, ello dependa mucho del funcionamiento comercial de Sicario 2: Soldado. Tras haberse llevado a cabo el grueso del rodaje en México, y resuelto un problema de distribución –Lionsgate ha cedido la misma a Sony–, Sicario 2: Soldado se estrenará en los EE.UU. y en España el 29 de junio.

Tomás Fernández Valentí

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