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El corredor del laberinto: La cura mortal

Luz, fuego, destrucción

El director Wes Ball vuelve a adentrarse en el mundo postapocalíptico creado por el escritor James Dashner para adaptar la tercera (y última) entrega de la saga literaria juvenil «El corredor del laberinto», «La cura mortal». Repiten (casi) todos los protagonistas de los dos anteriores capítulos, a los que ahora se une el veterano Walton Goggins.


El insomnio puede convertirse en una fuente de inspiración. Y eso es algo que ha sido aprovechado por muchos artistas para llegar hasta esas ideas que les han cambiado la vida. Es lo que le ocurrió a James Dashner, escritor estadounidense nacido en 1972 que, tras la publicación de varias novelas de éxito moderado, dio con su particular gallina de los huevos de oro durante una noche de desvelo: mezclando elementos de «El señor de las moscas», «El resplandor» y «El juego de Ender», ideó lo que terminaría siendo una trilogía protagonizada por unos jóvenes obligados a sobrevivir en un futuro distópico y postapocalíptico en el que el planeta Tierra ha sido devastado por las deflagraciones solares, así como por un virus biológico al que llaman la Llamarada –y que es lo que lleva la franquicia al terreno de las historias de zombis/infectados, si bien en ningún momentos lleguen a llamarse así de forma explícita–.



La primera entrega, «El corredor del laberinto », fue publicada en Estados Unidos en 2009, y le seguirían dos volúmenes más en los dos años siguientes: «Las pruebas» y «La cura mortal». El éxito de la trilogía a nivel crítico y comercial –con más de seis millones y medio de ejemplares vendidos en todo el mundo– propició la aparición de varias precuelas y libros derivados, algo que no se le escapó a una 20th Century Fox que, en plena fiebre de las adaptaciones cinematográficas de sagas literarias juveniles (Crepúsculo, Los juegos del hambre, Divergente…), buscaba su propia serie dentro de este nicho de mercado.

Las cifras obtenidas por El corredor del laberinto, la película, fueron espectaculares, sobre todo si tenemos en cuenta que solo costó 34 millones de dólares: recaudó 102 millones en Estados Unidos y casi 246 millones en el resto del mundo, sumando un total acumulado de 348 millones de dólares. Su secuela, Las pruebas, fue una película más ambiciosa en todos los sentidos, ya que añadía más escenarios, más personajes y acción más espectacular, lo que se tradujo en un incremento del presupuesto que alcanzó los 61 millones de dólares –con todo, bastante modesto para los estándares del blockbuster de Hollywood–. Los 312 millones recaudados a nivel global –81 en EE.UU., 230 en el resto del mundo– resultaron algo decepcionantes para Fox, pero lo suficientemente buenos como para seguir adelante con el tercer y último capítulo de la saga, presupuestado en 83 millones de dólares.

UN ENEMIGO CRUEL

El corredor del laberinto: La cura mortal está, de nuevo, dirigida por Wes Ball, cuyos tres únicos largometrajes se corresponden a los títulos de la saga, si bien, en la eficacia con la que integra los efectos digitales dentro de la imagen, se nota su experiencia profesional en la materia. Repiten también los supervivientes de las dos anteriores entregas, encabezados por el ascendente Dylan O’Brien (Marea negra, American Assassin) en el papel del héroe principal, Thomas. En esta ocasión, superados los peligros afrontados en el Desierto, este se encuentra apartado de los Habitantes –nombre con el que se conoce a aquellos que despertaron en el Área, el laberinto donde transcurría la primera parte–, y con la ayuda de Newt (Thomas Brodie-Sangster), Fritanga (Dexter Darden), Jorge (Giancarlo Esposito), Brenda (Rosa Salazar) y los hombres de Vince (Barry Pepper), se dispone a rescatar a su amigo Minho (Ki Hong Lee) de las garras de CRUEL –acrónimo de Catástrofe y Ruina Universal: Experimento Letal; WCKD en la versión original, por World In Catastrophe: Killzone Experiment Department–. Para ello, deberán adentrarse en la Última Ciudad, el tercer (y más peligroso) laberinto controlado por la malvada organización, y donde Teresa (Kaya Scodelario) ejerce como científica a las órdenes de Ava Paige (Patricia Clarkson)…


Thomas y Newr (Thomas Brodie-Sangster) se juegan el tipo para llevar a cabo una peligrosa misión


La película llega con casi un año de retraso respecto a la fecha inicial de estreno prevista, febrero de 2017. Esta demora ha venido provocada por un accidente que sufrió Dylan O’Brien a los pocos días de haber comenzado el rodaje. Durante una escena de acción, el actor fue fortuitamente atropellado por un vehículo, lo que le ocasionó graves fracturas en los huesos faciales que hicieron temer por su vida. Una experiencia traumática que llevó al joven a replantearse su participación en la película y su modo de vida, en general. Aunque finalmente, su profesionalidad no le permitió eludir su responsabilidad: «No habría estado contento si hubiera pedido al estudio que me sustituyeran. En ese instante, habría sido un alivio temporal porque habría podido huir de ello… Pero se me habría quedado esa espinita clavada para siempre». Afortunadamente para todos, el corredor pudo llegar a su destino.

Teniendo en cuenta hasta qué punto este tipo de franquicias juveniles se basaban, al menos inicialmente, en el romance entre sus jóvenes protagonistas, resulta como mínimo chocante que La cura mortal deje dicho ingrediente en un segundo plano, dándole preferencia, en cambio, a la acción más pura y dura: signo de que los tiempos están cambiando o, sencillamente, intento por parte de Fox de buscar un tono más comercial para el cierre de la franquicia. En todo caso, la película resultante es prácticamente un encadenado continuo de set pieces espectaculares durante sus casi dos horas y media de metraje –eso sí, muy muy bien rodadas y coreografiadas: no en vano, detrás de ellas está un veterano de la segunda unidad de la serie Fast & Furious, Vincent Lascoumes, y el coordinador de acción de Mad Max: Furia en la carretera, Glenn Suter–. Un producto formalmente impecable, pero que, al no tener apenas tiempo para hilar su propio argumento, acaba funcionando a golpe de casualidad (y de causalidad), hasta el punto de que es difícil quitarse la sensación de que todo pasa un poco porque sí, y de que, si no hubiera dos entregas anteriores de El corredor del laberinto, sería complicado sentirse tocado a nivel emocional por la muerte de determinados personajes.

Pedro José Tena / Tonio L. Alarcón


En resumidas cuentas

LO MEJOR: Las set pieces, brillantes. El ritmo narrativo.

LO PEOR: Lo aleatorio del argumento.

La secuencia: El clímax, con la Última Ciudad cayendo a pedazos.

El momento: El (intento de) rescate a Minho de un tren en marcha.

La imagen: Thomas, Newt y Minho, saltando desde una ventana a un lago artificial.

El diálogo: «No puedes salvar a todo el mundo, Thomas» (Brenda), «Lo puedo intentar» (Thomas).

El rodaje: Se produjo entre Vancouver (Canadá) y Ciudad del Cabo (Sudáfrica).

Las cifras: Ha costado alrededor de 83 millones de dólares.

Internet: www.foxmovies.com/movies/ maze-runner-the-death-cure

¿Por qué…: da la sensación de que James Dashner ha visto unas cuantas veces La tierra de los muertos vivientes?


ESTRENO: 26 DE ENERO


USA, 2018. T.O.: «The Maze Runner: The Death Cure». Director: Wes Ball. Productores: Wyck Godfrey, Ellen Goldsmith-Vein, Lee Stollman. Producción: Gotham Group, Temple Hill Entertainment, 20th Century Fox. Guión: T.S. Nowlin, según la novela de James Dashner. Fotografía: Guyla Pados. Diseño de producción: Daniel T. Dorrance. Música: John Paesano. Montaje: Paul Harb, Dan Zimmerman. Intérpretes: Dylan O’Brien (Thomas), Kaya Scodelario (Teresa), Thomas Brodie-Sangster (Newt), Dexter Darden (Fritanga), Nathalie Emmanuel (Harriet), Giancarlo Esposito (Jorge), Aidan Gillen (Janson), Walton Goggins (Lawrence).


EL DIRECTOR Wes Ball

Nacido en Florida, en 1980. Se graduó en la Florida State University College of Motion Picture Arts, y además de rodar varios cortos, trabajó como diseñador gráfico en numerosos documentales antes de saltar a la dirección con El corredor del laberinto. Ha rodado sus dos secuelas, Las pruebas y La cura mortal, y prepara un nuevo proyecto, Fall of Gods, adaptación de la novela ilustrada homónima.

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