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El pasajero (The Commuter)

Liam Neeson vuelve a trabajar con uno de sus directores preferidos, el catalán Jaume Collet-Serra, en un thriller trepidante con (supuestos) ecos del cine de Alfred Hitchcock, «El pasajero (The Commuter)», en el que, además, el director tiene la oportunidad de reencontrarse con Vera Farmiga tras colaborar en la anterior «La huérfana».


Cuando los productores Alex Heineman y Andrew Rona recibieron el guión de El pasajero (The Commuter), obra del dúo de escritores formado por Byron Willinger y Philip de Blasi, reconocen que «nos enamoramos de él. Nos encantó el escenario “hitchcockiano”, donde un hombre normal se ve envuelto en acontecimientos extraordinarios». Inicialmente, le encargaron el proyecto a Olatunde Osunsami (La cuarta fase, Falling Skies), pero, como no logró llevarlo adelante, acabó en manos de Julian Jarrold (Retorno a Brideshead, La joven Jane Austen), en manos del que tampoco prosperó. Fue casi un lustro después cuando pensaron en utilizar el guión para volver a colaborar con la pareja creativa formada por Jaume Collet-Serra y Liam Neeson, con la que habían rodado previamente tanto Sin identidad como Non-Stop (Sin escalas), pues consideraban que «podría ser otro “thriller” en esa línea, en cuanto a la narrativa, al protagonista y al estilo».


El mismo día que pierde su trabajo, Michael McCauley (Liam Neeson) acepta la misteriosa oferta de 10.000 dólares que le hace Joanna (Vera Farmiga).


Precisamente, al director le llamó la atención que fuera casi «una secuela espiritual de “Non-Stop (Sin escalas)”. Con un misterio desarrollándose alrededor del personaje central, tiene más impacto si tu protagonista es un tipo normal. Es muy “hitchcockiano”, hace que pienses en “Con la muerte en los talones”, “Alarma en el expreso” o “La ventana indiscreta” y, al igual que en “Extraños en un tren”, queríamos que un hombre normal se enfrentara con un dilema moral». A lo que se une que, tal y como señala Neeson, «la historia funciona casi en tiempo real. El protagonista se da cuenta de lo que su acción pone en marcha y se dispone a identificar a la persona que tiene la clave de la conspiración. Así que la tensión va en aumento en cada parada, según se van subiendo más pasajeros y le van dejando nuevas pistas».

CONSPIRACIÓN CRIMINAL

Y es que el protagonista de El pasajero (The Commuter) es Michael MacCauley (Neeson), un gestor de poca monta en una gran aseguradora –pero con un pasado dentro de la policía de Nueva York–, que vive con su mujer e hijo en Westchester, Nueva York. Tal y como explica el propio actor, «ha estado cogiendo el mismo tren durante diez años, cinco días a la semana, y de repente, le despiden porque tiene 60 años. No sabe cómo decírselo a su esposa, pues tiene dos hipotecas sobre la casa». Pero durante la vuelta a casa, una pasajera que se presenta como Joanna (Vera Farmiga), le hace una estrambótica propuesta: que busque a un pasajero en el tren que jamás haya visto antes en ese trayecto, a cambio de nada más y nada menos que 100.000 dólares. Una tentación que, señala Collet-Serra, «le pone entre la espada y la pared, le ofrecen dinero a cambio de hacer algo que sospecha que está mal, y tiene que lidiar con eso. Y le ayudan otros pasajeros. No tienen el control, no están conduciendo el tren, pero la unión hace la fuerza».


El agente Alex Murphy (Patrick Wilson) tendrá mucho que ver en la desenfrenada aventura de Michael a bordo del tren.



Neeson no dudó ni un instante en volver a colaborar con el director de origen catalán porque asegura que tienen «una muy buena relación de trabajo, y cada vez que coincido con él nuestra rutina mejora y se hace más íntima. Hace que mi trabajo sea más fácil, y él dice que yo facilito el suyo, lo que es el mejor de los halagos para mí». Además, señala que «tiene un gran instinto para saber cómo va a salir una escena y cómo debe hacerse. Me recuerda mucho a Steven Spielberg. Confío en él plenamente, es muy, muy, muy especial». Una admiración que comparte Heineman, que asegura que su última reunión de producción «parecía una lección de cine de la Universidad de Columbia. Como Jaume es tan meticuloso a la hora de hacer planes, fue capaz de mostrar a todo el equipo cómo iban a desarrollarse cada una de las tomas de la película. Fue muy impresionante. Todos los días cuando llegábamos al “set”, tenía un plan increíblemente detallado de cómo iba a lograr cada encuadre». Tanto es así, que en el terreno no utiliza «más de dos cámaras. Sabe realmente qué tomas quiere y sabe cómo se va a montar la película».

De hecho, Collet-Serra es plenamente consciente de que El pasajero (The Commuter) se parece a otros de sus trabajos anteriores, pero «una de las razones por las que la quería hacer era para demostrarme a mí mismo que podía tocar la misma melodía y hacerla completamente diferente. Fue un reto hacer una película similar de un modo totalmente distinto, sacar cosas diferentes de ella, pero tener una experiencia similar de no saber qué va a ocurrir mientras los personajes transmiten emoción real».



COMO UN COLADOR

Si algo ha demostrado el director catalán a lo largo de su carrera es que es capaz de tomar material de auténtico derribo y, a base de insuflarle tensión escénica y talento para las secuencias de acción, dotarlo de vida y de (un mínimo) interés. Eso es precisamente lo que ocurre con El pasajero (The Commuter): que parte de un guión lleno de tópicos y situaciones previsibles –salvo un punto de partida interesante, que plantea unas expectativas argumentales que jamás llega a cumplir– que salvan, por un lado, el inagotable carisma de Liam Neeson y la solvencia de un reparto sorprendentemente sólido, y, por el otro, la capacidad de Collet-Serra para sacarse set pieces de debajo de la manga, así como para convertir secuencias, en teoría, intrascendentes, en auténticos picos narrativos. Cierto es que tanto el argumento como la acotación espacial dentro de un medio de transporte en movimiento recuerdan, y además mucho, a Non- Stop (Sin escalas), pero el resultado vuelve a ser tan trepidante y tan divertido que se le perdonan los innumerables huecos que tiene el libreto de Byron Willinger, Philip de Blasi y Ryan Engle.

Tonio L. Alarcón


En resumidas cuentas

LO MEJOR: Liam Neeson. El pulso narrativo de Collet-Serra.

LO PEOR: El epílogo, innecesario y gratuito.

La secuencia: La pelea en un vagón, durante la cual se usa una guitarra eléctrica como arma.

El momento: La conversación inicial entre Michael y Joanna.

La imagen: La muerte de cierto personaje, atropellado por un autobús.

La frase: «Eh, Goldman Sachs, en nombre de la clase media americana, ¡que te jodan!» (Michael).

Las cifras: Ha costado unos ajustadísimos 48 millones de dólares.

El rodaje: La mayor parte del rodaje se produjo en los Estudios Pinewood, en Buckinghamshire (Gran Bretaña), si bien también se filmó en Nueva York.

Internet: www.thecommuter.movie

¿Por qué…: tantas pistas falsas y giros de guión, cuando desde el minuto uno queda claro quién es el conspirador?

 


ESTRENO: 26 DE ENERO


USA-Francia-GB, 2018. T.O.: «The Commuter». Director: Jaume Collet-Serra. Productores: Alex Heineman, Andrew Rona. Producción: Ombra Films, StudioCanal, The Picture Company. Guión: Byron Willinger, Philip de Blasi, Ryan Engle. Fotografía: Paul Cameron. Diseño de producción: Richard Bridgland. Música: Roque Baños. Montaje: Nicolas De Toth. Intérpretes: Liam Neeson (Michael McCauley), Vera Farmiga (Joanna), Patrick Wilson (Alex Murphy), Jonathan Banks (Walt), Elizabeth McGovern (Karen McCauley), Sam Neill (Capitán Hawthorne), Dean-Charles Chapman (Danny McCauley), Florence Pugh (Gwen).  


EL DIRECTOR Jaume Collet-Serra

Nacido en Sant Iscle de Vallalta, Barcelona, en 1974. Tras labrarse una carrera dirigiendo anuncios y videoclips, debutó como director con La casa de cera. Después ha rodado films como ¡Goool 2! Viviendo el sueño, La huérfana, Sin identidad, Non-Stop (Sin escalas), Una noche para sobrevivir, Infierno azul y El pasajero. Ahora mismo está preparando Jungle Cruise para Disney.

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