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The Florida Project

La periferia de la magia

«The Florida Project» es la sexta película de Sean Baker, realizador de «Tangerine», estrenada entre nosotros directamente en Netflix, que con tan solo dos películas en su filmografía se ha convertido en una de las voces más distintivas del nuevo cine independiente norteamericano.


Cuando se estrenó Tangerine, la quinta película de Sean Baker como realizador y con la que dio el gran salto en su carrera, se promocionó bajo la premisa de su gimmick, una película rodada por completo con un iPhone como cámara… Teléfono que por cierto acaba de ser donado a la Academia de Artes y Ciencias del Cine. Me imagino que Apple estará encantado con la publicidad… En España, la película ni siquiera tuvo un estreno cinematográfico comercial y fue estrenada de tapadillo dentro de Netflix, confirmando mi impresión que nadie se atrevió a rascar más allá de lo circunstancial a la hora de analizar la película. Si alguien lo hubiese hecho, se habría dado cuenta que no solo se trataba de una extraordinaria historia universal –además una historia que se desarrolla en plenas navidades, lo cual acentúa precisamente su componente de fábula universal. Por si fuera poco, Tangerine es una de las pocas películas contemporáneas que realmente explora y explota las posibilidades de la imagen digital… Y no me refiero precisamente al retoque digital al que se vio sometida la fotografía de la película en el proceso de postproducción, sino más bien a la utilización precisamente del iPhone como herramienta de rodaje y de composición de planos de otra manera imposibles.


Moonee (Brooklynn Prince) y sus pequeños amigos son el alma del barrio periférico de Florida donde trabaja Booby Hicks (Willem Dafoe), el bondadoso encargado de un bloque de apartamentos.


The Florida Project es el segundo largometraje de Sean Baker y sigue unas constantes parecidas a las de su ópera prima. Esta vez la acción se sitúa en un motel a las afueras de Orlando, localizado en uno de los bordes de las carreteras principales que llevan a los parques temáticos de la propia ciudad. Si alguien ha estado alguna vez en Florida precisamente para visitar Disney o Universal, habrá podrido pasar de largo precisamente por estos establecimientos y caer en la cuenta que se cuentan en los márgenes de una ciudad ya construida también en los márgenes de un gran destino turístico y con un particular modo de vida, absolutamente alejado de los estándares de lo que consideramos vida moderna y funcional. Un equivalente a la zona de L.A donde se rodó Tangerine y que precisamente destaca por ser una zona habituada a un alto número de transexuales ejerciendo la prostitución. Zonas olvidadas y personajes olvidados por las ficciones convencionales a los que Baker se encarga de devolver la dignidad. El cineasta habla precisamente que lo que le llamó la atención de esta zona fue «la yuxtaposición de esos niños creciendo en moteles en los márgenes del supuesto lugar más feliz del mundo». Baker precisamente se inspiró en los colores y las formas de los moteles de la zona para plasmar en imágenes ese particular universo, de copias y apropiaciones del sello Disney pero trasladados a un lugar real. Al contrario de lo que podría parecer, el realizador no tiene ninguna relación de familiaridad con el mundo Disney y fue su guionista y productor, Chris Bergoch, el que se encargó de concebir la idea original de la película, exorcizando de alguna manera sus propias experiencias, sus viajes anuales hacia la capital del entretenimiento de Estados Unidos y sus propias vivencias familiares, puesto que su madre es actualmente una residente de la zona.

UNA HISTORIA VERDADERA

The Florida Project sigue la historia de una niña, Moonee (Brooklynn Prince), y su peculiar grupo de amigos que están disfrutando de las vacaciones de verano llenas de recuerdos de la infancia y la sed de aventuras, mientras que los adultos tienen que lidiar con sus responsabilidades. La historia se desarrolla en un motel de la carretera de Orlando, cercano a las grandes zonas turistas pero alejado de todo tipo de fastos y de lujos. Allí, Booby Hicks (Willem Dafoe), un encargado de buen corazón, se encargará de supervisar y de cuidar a toda la comunidad que se congrega en el motel y que parece haber sido abandonada por el rumbo del progreso.


Moonee, su amiga Halley (Bria Vinaite) y sus pequeños colegas consiguen que ese lugar deprimente sea para ellos un espacio mágico y lleno de colorido.



REALIDAD Y FICCIÓN

Es complicado hablar de The Florida Project en pocas palabras, sin que algunos de los elementos de su esquemática trama puedan sonar a tópico. Es una película donde la ejecución supera ampliamente cualquier tipo de descripción, y eso es algo que Baker demuestra desde la primera escena de la película, donde al ritmo de «Celebration » de Kool and the Gang –reto a alguien que pueda encontrar una canción y un grupo más apropiado para desentrañar la naturaleza y a las gentes de Florida– se nos enseña la presentación de unos niños que se divierten escupiendo desde las estructuras de un motel destartalado pero repleto de colores pastel. Es una escena repleta de energía y de vida que Baker capta utilizando un maravilloso travelling alrededor del edificio. En tan solo una escena, ya ha dejado claro el universo pictórico y emocional tanto de los personajes como de la propia película.

El realizador de Tangerine no trata tanto de capturar la realidad sino de ofrecer retratos de ficciones y personajes que permanecen en los márgenes de nuestra sociedad. A diferencia de otros realizadores y guionistas, Baker entiende a sus criaturas como seres vivos y no como materias a revindicar. No existe un proceso de glamourización del lumpen o una suerte de reivindicación clasista, Baker los presenta como seres repletos de contradicciones y marcados por una moral única, la de los supervivientes de los márgenes, incapaces de adaptarse a una sociedad que los ha dejado atrás porque en cierta manera se niegan a aceptar sus normas establecidas. A pesar que la película va perdiendo capacidad de fabular y de ejercer como narración libre según avanza el relato para adentrarse en cuestiones dramáticas mucho menos interesantes, The Florida Project nunca pierde su maravillosa capacidad fabuladora, ni su honestidad, que al final acaba siendo la mayor de sus virtudes.

Roberto Morato


En resumidas cuentas

LO MEJOR: La capacidad de Baker de trabajar con las imágenes. El retrato de esa realidad paralela pocas veces plasmada en el cine. La naturalidad de todo el reparto.

LO PEOR: Alguna concesión narrativa que otra que parece destinada a que el público pueda aprehender «valiosas lecciones morales».

El momento: La llegada de una figura adulta sospechosa a una mesa llena de niños.

La imagen: Madre e hija asistiendo a los fuegos artificiales de Disney World en una explanada de un hotel periférico. Una de las mejores imágenes del reciente cine norteamericano.

El diálogo: «Siempre puedo adivinar cuándo los adultos están a punto de llorar».

El rodaje: Florida. Las cifras: 2.3 millones de dólares de presupuesto. En su estreno limitado había recaudado 6 millones en Estados Unidos.

¿Por qué…: es tan difícil encontrar voces significativas y propias en el cine indie como lo es Sean Baker?


ESTRENO: 9 DE FEBRERO


USA, 2017. TO.: «The Florida Project». Director: Sean Baker. Productores: Sean Baker, Chris Bergoch, Kevin Chinoy, Andrew Duncan, Alex Saks, Francesca Silvestri, Shih-Ching Tsou. Producción: Cre Films, Freestyle Picture Company, CineReach, June Pictures. Guión: Sean Baker, Chris Bergoch. Fotografía: Alexis Zabe. Diseño de producción: Stephonik Youth. Música: Lorne Balfe. Montaje: Sean Baker. Intérpretes: Brooklyn Prince (Moonee), Bria Vinaite (Halley), Willem Dafoe (Booby Hicks), Caleb Landry Jones (Jack Hicks), Macon Blair (Tourist John), Valeria Cotto (Jancey), Mela Murder (Ashley), Christopher Rivera (Scooty), Sandy Kane (Gloria).


EL DIRECTOR Sean Baker

Cineasta de 46 años nacido en el estado de New Jersey. Se graduó en la escuela de Bellas Artes de Nueva York. En el año 2000, dirigió Four Letter Words, una película sobre las costumbres y el habla de los jóvenes norteamericanos. Cuatro años más tarde, rodaría Take Out, una película sobre la vida de un inmigrante asiático en la que él mismo tomaría un rol como protagonista secundario. En 2002, crearía la serie de televisión Greg, the Bunny, protagonizada por Seth Green y concebida bajo el paraguas de la Fox y que acabó mudándose a IFC tras ser cancelada por la cadena. En 2015 y con un presupuesto exiguo, rodaría Tangerine, la película que ha sido el mayor éxito de su carrera hasta la fecha.

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