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La forma del agua

La mujer y el monstruo

Tras la pequeña decepción de «La cumbre escarlata», Guillermo del Toro vuelve a las carteleras con «La forma del agua», un cuento de hadas moderno que tiene como protagonista a una limpiadora muda y a una enigmática criatura submarina que tendrán una historia de amor tan bella como prohibida.


En las películas de Guillermo del Toro siempre existe un enfrentamiento entre el mundo real y el mundo fantástico. Un choque en el que el realizador mexicano casi siempre se inclina hacia los postulados de la fantasía. La forma del agua, su último largometraje, parece escrito y creado en consonancia con la realidad del mundo contemporáneo. Nada extraño, pero sí que podríamos decir que se trata del film más político y comprometido del cineasta… Al fin y al cabo, sus visiones sobre la Guerra Civil Española, a pesar de tratar temas universales, estaban más basadas en fantasías que en realidades palpables, y por supuesto el factor tiempo jugaba un factor fundamental en este aspecto. Quién sabe si, precisamente por este activismo de género, Guillermo del Toro fue el gran triunfador del pasado Festival de Venecia cuando levantó el León de Oro como premio a la Mejor película del certamen. Un triunfo extraordinario, puesto que rara vez las películas fantásticas suelen alzarse con premios en este tipo de festivales.



Después de la decepción a nivel de recepción del estreno de La cumbre escarlata, Guillermo del Toro decidió acelerar la producción de un guión que tenía en cartera y que estaba coescrito junto a Vanessa Taylor. Se dirigió a la mayoría de los grandes estudios para ver quién financiaría la arriesgada apuesta de una historia de amor adulta entre una muchacha muda y una criatura acuática. Muchos fueron los que pasaron y tan solo Fox pareció interesarse en la bizarra propuesta. El estudio le propuso al mexicano que le daría 20 millones de dólares para rodar la película en color y 12 si la rodaba en blanco y negro como era la intención original del realizador. Aunque Del Toro siguió con el gusanillo de rodar la película en blanco y negro, finalmente aceptó y se «conformó» con rodar una pequeña ensoñación de la protagonista en forma de número musical en este formato. La posibilidad de utilizar colores cambió toda la concepción de la película, como es habitual en las cintas del cineasta mexicano, pues la significación de las distintas tonalidades utilizadas en el metraje adquiere un peso específico dentro de la trama y cada uno de los registros cromáticos que se utilizan tanto en el diseño de producción como en la película tienen un significado especial.



Guillermo del Toro utiliza la referencia a la película de Jack Arnold «La mujer y el monstruo» tanto a nivel temático como visual


Del Toro confiesa que La forma del agua es su película favorita –una declaración que tiene mucho que ver con lo traumático de algunas de sus producciones– y parte de una idea que tuvo el realizador hace décadas y que se empezó a ver plasmada en 2011, cuando un colaborador tuvo la idea de basar una película en un bedel que trabajara dentro de unas instalaciones secretas del gobierno norteamericano. Al mexicano le entusiasmó la yuxtaposición de esa idea junto a la historia de amor de una mujer y un monstruo, así que entre 2012 y 2014 comenzó a escribir el guión. Con ese libreto, se pasearon por los estudios hasta que Fox lo aceptó y surgió la figura de la escritora Vanessa Taylor para darle los últimos retoques. Ella, por ejemplo, fue la encargada de aumentar toda la subtrama de los espías rusos, apenas presente en el concepto original.



Desde el primer momento, el cineasta mexicano tuvo claro el casting con el que quería llevar a cabo esta aventura. Escribió el papel protagonista con Sally Hawkins en mente y así se lo hizo saber a ella en una fiesta, donde se acercó ligeramente borracho y le habló de la historia de la película. Según el propio realizador, la cara de la actriz fue un poema. Michael Shannon, Michael Stulhbarg, Octavia Spencer –quién ha confesado que hubiera hecho cualquier cosa por poder trabajar en esta película y con Guillermo del Toro… y por poder llevarse algunos de los elementos de atrezzo a su casa–, todos ellos fueron las primeras elecciones para los papeles protagonistas… Todos salvo Richard Jenkins, en un papel que se pensó originariamente para Ian McKellen y que acabó finalmente en sus manos. Por supuesto, uno de los roles más importantes recae en la criatura, para la que el cineasta se puso rápidamente en contacto con Doug Jones, colaborador habitual en su filmografía desde los días de Hellboy donde daba vida a Abe Sapien, otra criatura anfibia, lo que llevó a no pocos aficionados a preguntarle a Del Toro si ambas películas tenían que ver. Para prepararse para el papel de limpiadora muda, el cineasta le entregó a Hawkins, una caja repleta de Blu-rays de cómicos del cine mudo. Películas de Buster Keaton, Charlie Chaplin, Harold Lloyd, pero en especial Stan Laurel, de quien el cineasta confiesa que transmite una gracia especial sin necesidad de acudir a la palabra. Desde que en agosto la película se alzase con el León de Oro en el Festival de Venecia, la película se ha ido posicionando como una de las grandes candidatas en la próxima ceremonia de los Oscar, algo que parece no incomodar al realizador mexicano y de lo que se siente halagado. En diversas entrevistas concedidas en Estados Unidos para la promoción del estreno en salas, no ha esquivado las preguntas en torno a este hecho y a la comparación con Iñárritu y Cuarón, amigos personales suyos y compatriotas, que también salieron triunfadores de respectivas ceremonias de la Academia. Sea como fuese, la valía de la película no se determina por un puñado de estatuillas y por la votación de unos profesionales de la industria que en muchas ocasiones valoran más circunstancias extracinematográficas que la propia calidad de las películas.



El título original del guión en fases preliminares fue «Un cuento de hadas para tiempos complicados», lo que deja claro las intenciones de la historia, algo que confirma el propio realizador cuando la señala como «un antídoto para el cinismo con el que convivimos y la desconexión de los unos con los otros que experimentamos cada día».

BELLEZA SUBMARINA

Estados Unidos, alrededor de 1963. Es la Guerra Fría y la carrera militar y espacial está en su punto más álgido. Elisa (Sally Hawkins) es una empleada de la limpieza muda en una instalación del Gobierno que esconde unos laboratorios secretos. Su vida cambia por completo al descubrir a un ser enigmático: un hombre- pez (Doug Jones) único, una auténtica anomalía natural, que vive encerrado y es víctima de diversos experimentos. Elisa empieza entonces a sentir simpatía por este extraño ser y se establece una fuerte conexión entre ambos. Pero el mundo real no es un lugar seguro para un ser de estas características.


Del Toro pensó de inmediato en Doug Jones para interpretar a la criatura anfibia, lo que llevó a los aficionados a especular con su relación con «Hellboy».


Con la ayuda de su vecino Giles (Richard Jenkins) y de su compañera de trabajo Zelda (Octavia Spencer), intentarán por todos los medios liberar a la criatura y acabar con los planes destructivos del coronel Richard Strickland (Michael Shannon), un cruel empleado del gobierno que tiene proyectos nada halagüeños para el «espécimen».

AMOR POR EL FANTÁSTICO

No hace falta ser un genio para hablar del amor hacia los monstruos que tiene Guillermo del Toro y que ha demostrado a lo largo de su filmografía. Tampoco hace falta un máster en crítica cinematográfica para hablar de lo mucho que los monstruos de la Universal han ejercido un poderoso influjo en su persona y su obra. La forma del agua se siente como una reactualización de los intereses de La novia de Frankenstein sobre la soledad y la incomprensión de todos aquellos que nacieron en un tiempo donde son discriminados por su condición. La criatura no deja de ser una metáfora acerca de la verdadera condición de los monstruos: para el cineasta mexicano, los auténticos monstruos están entre nosotros, las figuras dominantes –normalmente masculinas– represivas y que ejercen el poder sobre los menos favorecidos: un veterano ilustrador gay, una «princesa sin voz», una mujer negra… Figuras utilizadas para hablar de la América de la Guerra Fría pero que en realidad están hablando de nuestro presente.


Ayudar al hombre pez a escapar de sus captores hará que Elisa se juegue la vida y viva una aventura más allá de lo increíble.


Del Toro utiliza la clara referencia de la película La mujer y el monstruo de Jack Arnold no tanto a nivel temático sino para utilizar precisamente la musicalidad de sus imágenes y utilizarlas en su narración. La presentación de la película es un hermoso ballet donde las imágenes de Del Toro bailan al son de la excepcional partitura del compositor francés Alexandre Desplat. Por momentos, la película recupera la mejor tradición del cine silente, el gusto por el encuadre donde se pondera el uso de la imagen como pura narrativa esencial… Por desgracia, la maravilla solo dura apenas media hora y cuando la película entra en materia plenamente narrativa, a la hora de contar la historia, la puesta en escena comienza a volverse más plana, más preocupada por ser una herramienta meramente expositiva que de exhibir un verdadero sentido plástico. Una lástima que La forma del agua esté más enamorada de su condición de fábula contemporánea que de preocuparse verdaderamente por las formas que realmente definen el concepto de fábula. Quizás por primera vez en la filmografía de Del Toro, el subtexto y el discurso se ha impuesto al propio concepto de imaginación.

Roberto Morato


En resumidas cuentas

LO MEJOR: Los primeros 30 minutos, donde la imagen prima sobre la narración y las imágenes bailan al ritmo de la extraordinaria partitura de Alexandre Desplat. Probablemente los mejores minutos de la filmografía del realizador mexicano.

LO PEOR: Cuando la película entra la harina narrativa.

El momento: El primer contacto entre Elisa y La criatura.

El diálogo: Elisa diciendo «Que te jodan» a Richard Strickland a través del lenguaje de signos.

El rodaje: Toronto, Canadá.

Las cifras: 19.4 millones de presupuesto. En su paso por salas americanas había recaudado 25 millones de dólares.

Internet: www.foxsearchlight.com/ theshapeofwater

¿Por qué…: tengo la sensación que Guillermo del Toro trabaja mejor cuando los guiones son enteramente suyos?


ESTRENO: 16 DE FEBRERO


USA, 2017. T.O.:«The Shape of Water». Director: Guillermo del Toro. Productores: J. Milles Dale, Guillermo del Toro. Producción: TSG Entertainment, Double Dare You Productions. Guión: Vanessa Taylor, Guillermo del Toro. Fotografía: Dan Laustsen. Diseño de producción: Paul D. Austerberry. Música: Alexandre Desplat. Montaje: Sidney Wolinski. Intérpretes: Sally Hawkins (Elisa Esposito), Michael Shannon (Richard Strickland), Richard Jenkins (Giles), Octavia Spencer (Zelda Fuller), Doug Jones (Criatura), Michael Stulhbarg (Dr. Robert Hoffstetler), Lauren Lee Smith (Elaine Strickland).


EL DIRECTOR Guillermo del Toro

Cineasta, productor y guionista mexicano nacido en Guadalajara hace 53 años. Empezó a trabajar como especialista en efectos especiales dentro de la industria mexicana hasta que consiguió formar su propia compañía. En 1993, dirigiría su primera película, Cronos, que le valió un premio dentro del Festival de Cannes. Dos años más tarde, se marcharía a Estados Unidos a rodar su primera película norteamericana, Mimic. En su ya larga filmografía se encuentran títulos como Pacific Rim, Hellboy, El espinazo del diablo o El laberinto del fauno.

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