Conectar
Ir arriba

Gorrión rojo

La espía que surgió del hielo

Jennifer Lawrence vuelve a repetir con Francis Lawrence tras su experiencia en la franquicia de «Los juegos del hambre» en este «thriller» de acción y misterio que se desarrolla en la Rusia contemporánea, todavía bajo los espíritus moribundos de la Guerra Fría. Le acompañan en el reparto Joel Edgerton y Jeremy Irons.


Dominika (Jennifer Lawrence): una joven exbailarina rusa convertida por Ivan Egorov (Matthias Schoenaerts) y una matrona (Charlotte Rampling) en un «gorrión»: una espía perfecta.


Como crítico cinematográfico y sobre todo como espectador me encuentro bastante preocupado por el proceso de infantilización que está teniendo lugar dentro de la industria y sobre todo en el llamado cine de entrenamiento o popular. De un tiempo a esta parte, los éxitos de la factoría Marvel y el abrumador porcentaje de taquilla que año tras año acaban cosechando las diversas producciones Disney están transformando a la industria profunda y paulatinamente de una manera casi imperceptible para el espectador de a pie pero que se acabará viendo a la larga, cuando probablemente no haya remedio alguno. Desplazar el cine adulto únicamente a la industria independiente o a las temporadas de Oscar es un error histórico, de la misma manera que los géneros solo se puedan entender desde contextos discursivos aplicados a gente que busca cierto confort social e ideológico consigo mismo. Solo hace falta levantar un poco la vista y buscar los debates ideológicos y casi deontológicos que se han venido produciendo desde las semanas previas al estreno de Black Panther para darse cuenta que la sociedad y el cine se están infantilizando a pasos agigantados. Tratar un blockbuster adolescente/ infantil, como una pieza de resistencia y activismo es bastante ridículo. No es cuestión de ponerse nostálgico o hacer vindicación de la era vivida pero no hace mucho tiempo eran películas como Haz lo que debas, las que activaban este tipo de debates en la sociedad civil y creo que la comparación debería hablar por sí sola. Este proceso de infantilización o eterna adolescencia provoca que no solo haya un tipo de película condenado a desaparecer en un presente inmediato, sino que haya temas y aspectos que no puedan ser mostrados en el cine. ¿Os habéis fijado en la absoluta asexualidad de buena parte de las producciones populares de estos días? Un bonito retroceso de más de dos décadas. Que una película como Gorrión rojo exista en cartelera es poco menos que un milagro por mucho que tenga el respaldo de un supuesto best seller a sus espaldas.



Jennifer Lawrence se ha convertido en una de las presencias más arrolladoras y controvertidas de la gran pantalla de los últimos años. De musa del cine independiente, a ídolo juvenil, cabeza de cartel de blockbusters, pasando por cebo de Oscar y ahora emprendedora de proyectos arriesgados y de visiones únicas. Recientemente la actriz, con su habitual verborrea incontenible, declaraba que le importaba un pito que hubiese sido nominada a un premio Razzie por su interpretación en madre! y que ella estaba orgullosa de la película y de su trabajo en ella. No queda sino levantarse ante una actriz que fue capaz de tirar por tierra estereotipos depositados y entregarse a los brazos del director para poder levantar la película… Una visión maquiavélica si tenemos en cuenta el propio discurso de la película, pero bueno.



Una película como «Gorrión rojo», adulta y con personalidad propia, es un milagro en la cartelera contemporánea


La presencia de Lawrence es absolutamente indisoluble de Gorrión rojo. Ella es la estrella y ella es la película. La actriz se pone en la piel de Dominika Egorova, una bailarina del ballet ruso que por culpa de una lesión acaba cayendo en las garras del gobierno del país y es obligada a convertirse en una espía de élite si quiere seguir viviendo. Aunque el proyecto desde el primer momento fue un capricho personal del cineasta Francis Lawrence, fue la intérprete la que consiguió que se llevase a cabo. El realizador le enseñó la novela durante un descanso de una pasada Comic Con donde ambos presentaban uno de los últimos capítulos de Los juegos del hambre y rápidamente se enamoró de las posibilidades cinematográficas y sobre todo del personaje con el que bailaría durante los próximos meses de su vida: «El poder aproximarnos a un género como el de las películas de espías desde una óptica personal es algo que realmente me llamaba la atención. Es un proceso muy interesante y sobre todo muy emocional y personal, no es la típica película donde la trama avanza a medida que pasan determinadas acciones», declara el cineasta en una entrevista concedida a «Total Film» en el momento del rodaje. Una de las claves para convencer a la actriz fue precisamente conservar todos los aspectos característicos de la novela, incluido su contenido para adultos. «Parte de lo que hace único a la historia es su tono y toda la visceralidad que se desprende de ella. Es un aspecto absolutamente integral para el personaje. La violencia es importante. Todas las cosas que le pasan y presencia son importantes para ella. Las películas necesitan dinámicas y tenía claro que esta no podía ser una película de acción. Las dinámicas tenían que ver de otras situaciones, de lo que ella experimenta como mujer, de las cosas que ha contemplado en su viaje. Hubo momentos en los que temí que no quisiese hacerlo por charlas previas que habíamos tenido a lo largo de los años, sobre la sexualidad y el mostrarse desnuda en pantalla».


El agente de la CIA Nathaniel Nash (Joel Edgerton) será el principal objetivo de la «gorrión» Dominika.



Pero el dúo siguió hablando del proyecto durante el paso de los años, pero en septiembre de 2014 algo pasó. Jennifer Lawrence fue una de las víctimas de un hackeo sin precedentes en el mundo de las celebridades y se filtraron un buen puñado de fotografías íntimas y personales a lo largo y ancho de Internet. Una experiencia que la propia actriz consideró como una gravísima violación de su intimidad y su imagen y que sin embargo le sirvió para entender mejor el personaje y darse cuenta que no era posible realizar la película para todos los públicos con las temáticas y los aspectos que se querían tocar. Una decisión que la propia actriz considera sanadora en cierta medida: «Nunca fue mi intención que esas fotos saliesen a la luz pública. Eran fotografías de un ámbito privado, no tomé la decisión de que todo el mundo viese mi cuerpo desnudo. Al hacer esta película, lo estoy haciendo por mí, por una película que yo he elegido y en la que yo particularmente creo. Cuando tomé la decisión me sentí en cierta manera emponderada. Creo que volví a recuperar algo que me habían quitado anteriormente».

Una vez reunido de nuevo el tándem creativo, el resto del equipo fue cayendo solo. Un par de jóvenes de talento pujantes en Hollywood –Joel Edgerton y Matthias Schoeanaerts, a quién Lawrence define como una «bola de fuego de talento»–, unos cuantos veteranos de oficio y prestigio –Jeremy Irons, Ciarán Hinds y Charlotte Rampling, en uno de esos escasos papeles donde se deja ver en grandes «producciones norteamericanas »–, un equipo técnico de primera división, un rodaje en localizaciones de pasado comunista y obtienes un cóctel de lujo que sirve frío como la estepa siberiana en carteleras españolas el 2 de marzo.



TRAICIÓN ENTRE FRONTERAS

Dominika Egorova (Jennifer Lawrence) es una joven y hermosa mujer rusa que, tras la muerte de su padre, es reclutada por los servicios secretos de su país. Con el objetivo de ayudar a su madre enferma, ingresa en la Escuela Gorrión, donde aprenderá el arte del espionaje utilizando métodos de seducción, un sistema muy eficaz para sacar información a los informadores enemigos. Su primer objetivo será un agente novato de la CIA afincado en Rusia, llamado Nate Nash (Joel Edgerton), que resulta ser quien maneja los activos de la organización en el lugar. Uno de esos activos es Mármol, un topo que lleva años infiltrado en las altas esferas del servicio de inteligencia exterior ruso.

Por eso a Dominika le encargan la misión de descubrir la identidad del topo, un cometido fundamental. Pero de forma paralela ella se embarcará junto a Nate Nash en una espiral de amenazas, engaños y atracción sexual que pondrá en peligro tanto sus carreras como la seguridad de sus respectivas naciones.



GORRIÓN ROJO, VIUDA NEGRA

En una realidad paralela, Marvel habría producido una película como Gorrión rojo bajo un sello alternativo para adultos y la habría adaptado al personaje de la Viuda Negra. Es probablemente una realidad mejor, donde las películas no tendrían que estar pendientes de la marca a la que van pegadas y donde seguramente no hablaríamos de franquicias, universos cinematográficos y términos más apropiados para el concepto de marketing que el de crítica cinematográfica… Pero por desgracia, no vivimos en ese mundo y una película como la de Francis Lawrence constituye un verdadero milagro en la cartelera contemporánea. Una película de espionaje adulta, con una personalidad propia y marcada y sin ningún tipo de referencialidad o posmodernidad detrás. No existe ningún interés en remitir a los cánones clásicos del cine de espías, sino de postular sus elementos básicos y rodar una película de rabiosa actualidad cinematográfica situada quizás en un imaginario, eso sí, muy cinematográfico, donde la Guerra Fría quizás nunca ha terminado.


Vladimir Korchnoi (Jeremy Irons), otro de los personajes que influirán en la vida de Dominika, desde sus inicios como bailarina a su actual condición de agente secreto.


Una de los aspectos más maravillosos de la película es su argumento mínimo, apenas esbozado en un par de líneas, lo que permite al espectador que sean los personajes de la película los que vayan marcando la pauta de la narración y que Francis Lawrence se pueda concentrar en realizar una narrativa a base de puesta en escena y de creación de escenas de incalculable suspense y tensión. La escena inicial de la película es puro cine, un montaje en paralelo entre el género de espías y el drama personal de su protagonista al sufrir una lesión que acabará con su carrera como bailarina. Un perfecto resumen de lo que es Gorrión rojo. Cine de alto calibraje.

Roberto Morato


En resumidas cuentas

LO MEJOR: La dirección de Francis Lawrence, elegante a la par que espectacular. Jennifer Lawrence convirtiéndose en una catalizadora perfecta de las intenciones de sus realizadores. Todo riesgo y sufrimiento interpretativo.

LO PEOR: Nada… Aunque se le puede acusar de cierto esquematismo en el guión y nadie se atrevería a negarlo

El momento: El comienzo de la película, con el montaje en paralelo del ballet y una infiltración de espionaje.

La imagen: La tortura a Dominika.

El diálogo: «Me dijeron que llevara a un hombre a una habitación del hotel. Que cuidarían de mi madre… Pero lo mataron. Así que me dieron a escoger, o morir o convertirme en un gorrión».

El rodaje: Hungría, Austria y Londres.

Internet: https://www.foxmovies.com/ movies/red-sparrow

¿Por qué…: Fox parece empeñada en ser la única productora y distribuidora capaz de arriesgar con el cine comercial?


ESTRENO: 2 DE MARZO


USA, 2018. T.O.: «Red Sparrow». Director: Francis Lawrence. Productores: Steven Zaillian, Peter Chernin, Jenno Topping, David Ready. Producción: Chernin Entertainment. Guión: Justin Haythe. Fotografía: Jo Willems. Diseño de producción: Maria Djurkovic. Música: James Newton Howard. Montaje: Alan Edward Bell. Intérpretes: Jennifer Lawrence (Dominika Egorova), Joel Edgerton (Nathaniel Nash), Matthias Schoenaerts (Ivan Egorov), Charlotte Rampling (Matrona), Mary-Louise Parker (Stephanie Boucher), Jeremy Irons (Vladimir Korchnoi), Ciaran Hinds (Coronel Alexei Zyuganov), Joel Richardson (Nina Egorova).


EL DIRECTOR Francis Lawrence

Nacido el 26 de marzo de 1971 en Viena (Austria). Muy temprano realizó diferentes tareas detrás de las cámaras. Tras aprender el oficio y licenciarse, se unió a una agencia de producción donde dirigió anuncios publicitarios y rodó videoclips para Jennifer Lopez, Rihanna, Aerosmith o Lady Gaga. En 2005, dirige Constantine, basada en el famoso personaje de los cómics Hellblazer. Dos años después colaboraría junto a Will Smith en el éxito de taquilla, Soy leyenda, que adaptaba el libro de Richard Matheson.

Más en En Cartel

  • El hombre que mató a Don Quijote

    Luchando contra gigantes De entre todos los proyectos malditos de las últimas décadas, «El hombre que mató a Don Quijote» es...

    Roberto Moratojunio 2018
  • Los extraños: Cacería nocturna

    Pesadilla para una familia Ni más ni menos que ocho años ha tardado en salir adelante «Los extraños: Cacería nocturna», secuela...

    Tonio L. Alarcónjunio 2018
  • Playground

    Tras dos años de retraso, llega a la cartelera española una de las películas que mayor impactó causó en la 64º...

    Emilio M. Lunamayo 2018
  • Blanco perfecto (Downrange)

    En el punto de mira Seis estudiantes universitarios, un coche averiado en una carretera de montaña y un francotirador inmisericorde son...

    Carlos Morcillo Miramayo 2018
  • La chica en la niebla

    La desaparición de Anna Lou El escritor italiano Donato Carrisi, el autor italiano de «thrillers» que más libros vende en todo...

    Pedro José Tenamayo 2018
  • Han Solo: Una historia de Star Wars

    En 12 pársecs… y contando Tras un proceso de producción más bien accidentado, en que sus directores originales, Phil Lord y...

    Dani Seguramayo 2018
  • Deadpool 2 Más fuerte, más rápido… Más bocazas

    Llegó de la nada, vistió con estilo y cambió para siempre el panorama de las películas de superhéroes. Deadpool vuelve a...

    Roberto Moratomayo 2018
  • Borg vs. McEnroe

    La histórica rivalidad entre Björn Borg y John McEnroe es el eje central de esta película, debut en el largometraje de...

    Óscar Broxmayo 2018
  • Verdad o reto

    Llega a nuestros cines la nueva producción de Blumhouse, «Verdad o reto», que propone un giro sobrenatural respecto al juego social,...

    adminmayo 2018