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Perdido

Búsqueda desesperada

Tras contar con él como protagonista de sus anteriores «Feliz Navidad» y «El caso Farewell», Christian Carion vuelve a confiar en Guillaume Canet para llevar el peso dramático de su nuevo largometraje, «Perdido». Un thriller minimalista que describe la búsqueda desesperada de su hijo, desaparecido sin dejar rastro en una zona montañosa de Francia.


Aunque, en realidad, llevaba dándole vueltas a la idea de Perdido desde hace más de década y media, Christian Carion no la había llevado a cabo porque «el tema central, la desaparición de un niño, me daba un poco de miedo». De hecho, llegó a hablar respecto a la misma con Guillaume Canet durante el rodaje de Feliz Navidad, y según el actor, a Carion le interesaba abordar «la ausencia de un padre, su culpabilidad por no haber estado allí en los momentos importantes», mientras que a él el concepto le tocaba «de otra manera, porque todavía no había llegado a ser padre ». Aun así, le siguió preguntando regulamente por el mismo, pero el director lo «iba dejando de lado porque estaba desarrollando otras películas».


Julien (Guillaume Canet) y su exmujer Marie (Mélanie Laurent) tienen que hacer frente a una dura prueba: la desaparición de su hijo Mathys (Lino Papa).


Fue durante la preproducción de Mayo de 1940 cuando, finalmente, Carion le dijo a su productor habitual, Christophe Rossignon: «Pase lo que pase, sé que mi próxima película quiero que sea contemporánea, con pocos actores, en francés, más estricta, más simple… ¡Y con menos tanques Panzer!». Consciente, además, de que en el tiempo transcurrido, Canet «se había convertido en papá», enseguida pensó en recuperar el proyecto de Perdido porque «para mí era importante saber que él también había experimentado la paternidad». Así que, durante una cena, le explicó que no solo tenía la intención de llevar adelante el largometraje, sino que lo había planificado para rodar ese mismo otoño… Pero el actor venía, según explicaba él mismo, de «encadenar film tras film, estaba agotado, tenía toda la postproducción de “Cosas de la edad” por hacer… Así que tuve que responderle que no podía». Sin embargo, a lo largo de la conversación había salido a relucir la película Victoria, y Canet dijo: «No conozco el guión ni la historia pero, ¿no has pensado en hacerla así, en un plano secuencia? ». Carion desechó la idea enseguida, pero el actor contraatacó: «Pues hagámosla en tiempo real. Tú lo preparas todo por anticipado, ensayas, yo llego y lo rodamos todo seguido ». Y ahí sí que encajó todo para el director .



LARGOS PREPARATIVOS

La conversación con Canet llevó a Carion  a plantearse: «¿Qué significa concretamente rodar en tiempo real? De forma paralela, le di vueltas a esa cuestión y empecé a escribir con Laure Irrmann». Un desarrollo del proyecto que fue evolucionando hasta que le dijo al actor que «si cumplimos ciertas condiciones, no hace falta que te leas el guión. Como se trata de la búsqueda de un hombre que no sabe lo que se va a encontrar, me gustaría que estuvieras en la posición de alguien que se va a llevar sorpresas, que no puede planear lo que va a hacer». Lo que obligó a una logística muy concreta para «no tener que perder el tiempo durante la filmación», de ahí que se escogieran localizaciones «muy cercanas las unas a las otras, dentro de un radio de 10 km», y que se utilizaran «dos cámaras cuando los actores estaban cara a cara, porque no podíamos permitirnos hacer plano/contraplano». No solo eso, sino que se empezó a ensayar la película con dos semanas de adelanto, durante las cuales se pudieron tomar decisiones como «las focales o dónde se podía esconder el responsable del micrófono de percha», y tras las que acabaron con «pequeños cuadernos en los que habíamos dibujado pequeños croquis para poder anticiparnos a muchas cosas». De esa manera consiguieron una mayor fluidez durante la filmación en sí, porque, «en ciertos momentos, la segunda unidad podía preparar la escena siguiente».

Todo para narrar la historia de Julien Perrin (Canet), un geólogo que viaja constantemente por trabajo. Una ausencia que ha hecho que su matrimonio con Marie (Mélanie Laurent) se resquebraje, y que apenas le haya dedicado tiempo a su hijo Mathys (Lino Papa) más allá de sus cumpleaños y alguna que otra fecha señalada. Sin embargo, un día recibe un mensaje de su exmujer –que está rehaciendo su vida con otro hombre, Grégoire (Olivier de Benoist)–, que le dice, desesperada, que el pequeño ha desaparecido del campamento en el que estaba pasando unos días, y que no hay rastro de él. Un terrible sentimiento de culpa le invade, sobre todo cuando ve que la Policía, liderada por el teniente Verrier (Mohamed Brikat), no avanza en la investigación, así que decide remover cielo y tierra para encontrar a Mathys…



JUSTICIERO… PERO NO TANTO

Uno de los aspectos que Carion quería remarcar era que Perdido no es «una apología del vigilantismo. No es “El justiciero de la ciudad”, y Guillaume no es Charles Bronson». Para él se trata, pues del «viaje de un hombre perdido en un momento dado, que está dentro de una situación paranoica, hundido por la culpabilidad que le provoca su ausencia –que en algún momento le vuelve loco– y que le lleva a hacer cosas irracionales». Un ser humano «ensombrecido por cosas que, evidentemente, no están bien, que se van de madre, son ilegales y penalmente reprochables». Y ahí es donde, en parte, pierde pie un proyecto que, precisamente por el tema que aborda, tendría que apoyarse en su propia visceralidad. Da, en cambio, la sensación de que el director avanza con miedo a ofender a alguien, apartando la mirada frente a la violencia y sus consecuencias –y no solo en un sentido literal, sino también filosófico–, con una aprensión e inseguridad que no ayudan a generar la tensión necesaria para captar la atención del público. Algo imprescindible para un proyecto con un planteamiento expresivo, sobre el papel, sugerente, pero que acaba dotando al conjunto de continuos altibajos rítmicos –inevitables, teniendo en cuenta la imposibilidad de rodar escenas adicionales con un calendario tan restringido–… Si bien, a cambio, ayudar a darle a sus imágenes una cierta imprevisibilidad, sobre todo porque las reacciones de su personaje principal no responden tanto a los mecanismos dramáticos que despliega el guión de Carion e Irrmann como a cierta fidelidad respecto a su propia idiosincrasia.

Tonio L. Alarcón


En resumidas cuentas

LO MEJOR: Guillaume Canet. La tensión de la segunda mitad.

LO PEOR: Ciertos (y lógicos) altibajos de ritmo.

La secuencia: El enfrentamiento de Julien con los secuestradores.

El momento: El protagonista, interrogando a alguien con un soplete.

La imagen: Julien, descubriendo una coincidencia en unos vídeos caseros.

La frase: «¿Sabes lo que se dice cuando un niño lleva dos días desaparecido? ¡Que está muerto!» (Marie).

El rodaje: Se rodó en otoño de 2016, en Autrans, Correçon-en-Vercors y Plateau du Vercors (Isère).

Internet: www.nord-ouest.com/node/89

¿Por qué…: da la sensación de que Carion no se atreve a llevar su propia propuesta hasta sus últimas consecuencias?


ESTRENO: 16 DE MARZO


Francia-Bélgica, 2017. T.O.: «Mon garçon». Director: Christian Carion. Productores: Philip Boëffard, Christophe Rossignon. Producción: Mord-Ouest Productions, Une Hirondelle Productions, Caneo Films, Auvergne Rhônes-Alpes Cinéma, CN6 Productions. Guión: Christian Carion, Laure Irrmann. Fotografía: Eric Dumont. Diseño de producción: Guillaume Watrinet. Música: Laurent Perez del Mar. Montaje: Loïc Lallemand. Intérpretes: Guillaume Canet (Julien Perrin), Mélanie Laurent (Marie Blanchard), Olivier de Benoist (Grégoire Rochas), Mohamed Brikat (teniente Verrier), Lino Papa (Mathys), Marc Robert (Líder de los secuestradores), Antoine Hamel (hombre del pick-up), Pierre Langlois (secuestrador 2).


EL DIRECTOR Christian Carion

Nacido en Cambrai, Nord, en 1963. Aunque empezó a estudiar agricultura, decidió abandonar para explorar la dirección cinematográfica, en la que debutó con La chica de París tras haber pasado primero con el formato cortometraje en Monsieur le député. Desde entonces ha rodado Feliz Navidad, El caso Farewell, Mayo de 1940 y Perdido.

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