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Un lugar tranquilo

El silencio del hombre

A su paso por el último SXSW, la tercera película de John Krasinski como director, «Un lugar tranquilo», dejó muy buenas sensaciones. Y es que esta aproximación minimalista al género de terror funciona a la perfección, tanto por la eficacia de sus momentos de suspense como por la química establecida tanto con su mujer, Emily Blunt, como con los actores infantiles.


Hace década y media que Scott Beck y Bryan Woods intentan abrirse camino en la industria de Hollywood con las películas de bajo presupuesto que producen a través de su propio sello, Bluebox Films. Uno de los guiones que tenían guardados en un cajón era, precisamente, Un lugar tranquilo, concebido «como un proyecto de bajo presupuesto que podía ser rodado en Iowa por casi nada», y que su representante consideró que tenía potencial comercial suficiente como para mostrárselo a Platinum Dunes, la productora de Michael Bay. Y de inmediato «alucinaron con él, así que nos implicaron como productores. Michael Bay tiene un acuerdo preferente con Paramount, así que le pasó el guión directamente al estudio durante un fin de semana, y al momento hicieron una oferta». Un proceso que Beck y Woods califican de «rapidísimo», y que responde, sencillamente, a que «cuando Michael apoya un proyecto, el estudio le escucha y mueve montañas para que se sienta feliz».


Evelyn (Emily Blunt) y su hija Regan (Millicent Simmonds) tratan de mantenerse en silencio, sabedoras de que un horror indecible las capturará si hacen ruido.


Lo cual, coincidió, además, con que John Krasinski y Emily Blunt llevaban un tiempo buscando «un film que hacer juntos», si bien «han tenido mucho cuidado eligiendo el proyecto adecuado». Y conectaron de inmediato con el guión de Beck y Woods, le explicaba Krasinski a «IGN», porque justo en ese momento «acabábamos de tener a nuestra segunda hija, así que, obviamente, estaba muy abierto a nivel emocional, sintiendo todos esos miedos que pasan los padres recientes, y que giran en torno a cómo mantener a tus hijos vivos y seguros. Conecté de forma más personal con los aprietos de la familia que con el hecho de que fuera una película de terror». Así que aceptó dirigirla y protagonizarla si tenía también la oportunidad de reescribir el guión para enfatizar que «el silencio es un personaje más de la película, junto a los miembros de la familia. Es algo así como el truco de magia del proyecto. Uno de nuestros miedos era si podríamos conseguirlo. Si podíamos hacer una película muda. Y me alegro de poder decir que sí». De hecho, Krasinksi cuenta que, mientras trabajaba en la reescritura, se sentía tan implicado que «cada vez que hacíamos algún ruido mi mujer y yo nos girábamos lentamente y decíamos: “Estás muerto”».

EN ABSOLUTO SILENCIO

En la realidad que describe Un lugar tranquilo, nuestra civilización ha sido prácticamente aniquilada por unas misteriosas criaturas extraterrestres que se guían por el sonido, así que los escasos supervivientes han tenido que aprender a vivir sin hacer apenas ruido. Es el caso de la familia que forman Lee (John Krasinski), Evelyn (Emily Blunt), Marcus (Noah Jupe) y Regan (Millicent Simmonds), que intenta superar un hecho traumático que les ha dejado a todos desvastados a nivel emocional, así como compensar el problema de que no logren volver a hacer funcionar los audífonos de Regan, lo que la deja en desventaja frente a los alienígenas. A todo lo cual se une un problema mucho más importante: que Evelyn está embarazada, y a apenas una semana de su fecha prevista de parto, por lo que están construyendo un habitáculo insonorizado de forma casera… Claro que puede ser que las cosas no salgan como ellos preveían, y tengan que improvisar más de lo que esperan.


Lee (John Krasinski), el cabeza de familia, hará todo lo posible con tal de conseguir de que Evelyn, Regan y Marcus (Noah Jupe) salgan con vida de una situación apocalíptica.


El hecho de que Simmonds sea de verdad sorda fue, según explicaba Krasinski durante la pasada SXSW Conference, una bendición para la película porque «fue muy honesta sobre todo lo que implica no poder oír». No solo eso, sino que sirvió de apoyo logístico cuando sus personajes tenían que intentar comunicarse a través de lenguaje de signos: mientras «intentábamos utilizarlo, nos observaba con toda la atención y apreciaba muy sinceramente que nos estuviéramos esforzado. Entonces decía: “No es exactamente así, inténtalo otra vez”. Era como si mi mejor amiga, mi madre, mi hermana, me estuviera enseñando lenguaje de signos». De hecho, el productor Andrew Form señala que, en general, durante el rodaje se sintieron «como una familia. John y su mujer estaban en el rodaje, era un reparto pequeño de solamente cuatro, así que solamente fuimos unos pocos sentados en una granja del norte del estado de Nueva York». Así, mientras en otro tipo de largometraje «la gente viene y va de la filmación y la energía cambia», en cambio en este caso «eso no ocurrió porque todo el mundo estaba allí cada día».

NO SIN MIS HIJOS

En esta época en la que parece que el cine de terror solamente logra captar la atención de crítica y público a golpe de metáfora, o intentando elevarse a base de trascendencia no siempre bien entendida –como fue el caso de la intragable, por petulante, Llega de noche–, se agradece que la industria siga apostando por propuestas tan honestas, tan directas y tan eficaces como Un lugar tranquilo. Tras sus imágenes no hay (por suerte) referencias a la presidencia Trump ni otras reflexiones sociopolíticas, sino algo tan sencillo como una historia de supervivencia narrada a ras de suelo, y que se centra exclusivamente en un pequeño grupúsculo familiar con el que es fácil empatizar, más allá de la química que se produce entre los actores, por sus dificultades para superar el acontecimiento traumático que se nos narra en la secuencia inicial del largometraje –y que define a la perfección, en apenas unos pocos minutos, el universo en el que se sitúa la historia, para derivar además en una de las secuencias de tensión más angustiosas, por inesperadas, de todo el film–.



De hecho, sorprende para bien el manejo del suspense del que hace gala Krasinski, que hasta el momento se había movido en el registro de la comedia dramática. Cierto es que, puntualmente, cae en la tentación de utilizar golpes de sonido para realzar determinados sustos, pero cuando confía en los (pocos) recursos que tiene a su alcance y hace una aproximación más minimalista a los momentos de terror, la película alcanza unos niveles de intensidad que hacen comprensible que se la haya comparado con Señales, de M. Night Shyamalan. Es, desde luego, una pequeña sorpresa a reivindicar con entusiasmo.

Tonio L. Alarcón


En resumidas cuentas

LO MEJOR: La tensión, los actores, el minismalismo formal… Todo, vamos.

LO PEOR: El plano final, un guiño crowdpleaser que no encaja con el tono del resto.

La secuencia: Evelyn, soportando las contracciones de parto mientras un monstruo la acecha.

El momento: Lo que ocurre al encender un cohete espacial de juguete.

La imagen: Marcus y Regan, dentro de un granero, esperando el ataque de un monstruo.

La frase: «Los tienes que proteger. Prométemelo» (Evelyn).

El rodaje: Se produjo entre mayo y noviembre de 2017, en localizaciones del estado de Nueva York.

Las cifras: Ha costado unos 17 millones de dólares.

Internet: facebook.com/AQuietPlaceMovie

¿Por qué…: cada vez cuesta más encontrar buen cine de terror que sencillamente pretenda ser eso, cine de terror?


ESTRENO: 20 DE ABRIL


USA, 2018. T.O.: «A Quiet Place». Director: John Krasinski. Productores: Michael Bay, Andrew Form, Brad Fuller. Producción: Platinum Dunes, Sunday Night, Paramount Pictures. Guión: Scott Beck, Bryan Woods, John Krasinski. Fotografía: Charlotte Bruss Christensen. Diseño de producción: Jeffrey Beecroft. Música: Marco Beltrami. Montaje: Christopher Tellefsen. Intérpretes: John Krasinski (Lee), Emily Blunt (Evelyn), Noah Jupe (Marcus), Millicent Simmonds (Regan), Cade Woodward (Beau), Doris McCarthy (mujer).


EL DIRECTOR John Krasinski

Nacido en Boston, Massachusetts, en 1979. Estudió interpretación en la Royal Shakespeare Company y, como actor, saltó a la fama gracias a la versión americana de The Office. Debutó como director adaptando a David Foster Wallace en Entrevistas breves con hombres repulsivos, tras la que, parte de rodar varios capítulos de The Office, rodó Los Hollar y Un lugar tranquilo

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